Parque temático Dracula Land

Desde el comienzo del siglo XXI Rumania se ha visto bajo la lupa de la opinión mundial. Causa un gran asombro, puesto que este país (uno de tantos subdesarrollados) poco material ha brindado para pasar a ser nota de tapa de los periódicos más importantes del mundo. País agricultor desde sus
inicios, la gran mayoría de sus habitantes vive en las áreas rurales, aunque, a pesar de esto, es casi inexistente la taza de analfabetismo.
Rumania ha pasado de un comunismo exacerbado a ser dirigida por un tirano incompetente, Nicolae Ceausescu, en los últimos años. Hoy lucha por colocarse a la par de las naciones europeas, e incrementar los ingresos económicos para abandonar su status de país pobre.
Con este fin, uno de los medios disponibles más efectivos que posee (y del cual hace extremado abuso) es el turismo. Si pensamos que la única “tierra de vampiros” es grandemente pobre comprenderemos la iniciativa surgida a mediados de 2001 de crear un parque temático (al estilo DisneyWorld) por el sistema gubernamental de Rumania.
De este modo, surge el proyecto para edificar Dracula Land, como homenaje a siglos y siglos de creencias en vampiros y basado en una “amplia visión comercial” que redituará los ingresos que el país necesita.

¿Snagov o Sighisoara?
Inicialmente, se pensó que el proyecto comenzaría a llevarse a cabo en marzo de 2004. Se preveía construir un parque temático sobre vampiros, con un hotel, varios campos de golf (?), una pista de Formula 1 (?), un hipódromo y el soporte edilicio para desarrollar deportes acuáticos (¡?).
Con una extensión de 100 hectáreas, un estudio de mercado que profetizaba 30 millones de dólares por año en ganancias y 3.000 puestos de trabajo para los habitantes de las zonas colindantes Dracula land era el diamante en bruto de un triste pordiosero.
Pero, como en todos los cuentos de terror, hicieron su aparición varios adversarios que pondrían en riesgo tal proyecto.
Varios activistas (entre ellos historiadores, escritores, ecologistas), organismos internacionales (UNESCO Word Heritage Centre) y en mismo gobierno rumano se opone a la construcción de dicho parque. La razón: se pretende construir todo este complejo en la zona declarada patrimonio de la humanidad, por la UNESCO, denominada Sighisoara (región de Transilvania).
Sighisoara es un poblado que data del siglo XIII, una bellísimo territorio que posee toda la estructura edilicia del medioevo (aún intacta), entre la cual se destacan varios monasterios cristianos ortodoxos, e, incluso, la casa donde se cree que nació Vlad Tepes (el príncipe rumano que inspiró a Bram Stoker su novela Drácula).
Los defensores del plan intentan alegar que este parque será una formidable fuente de trabajo para los ciudadanos y la garantía inapelable de que Rumania acrecentará sus fondos; no están de acuerdo con quienes declaran que este parque puede traer la ruina para la zona de Sighisoara, tampoco aceptan que este parque de diversiones pueda desdibujar la figura heroica del príncipe medieval, portador de la Orden del Dragón, en pos de un incremento de la ya exacerbada popularidad del “vampiro hollywoodense” a la vista del mundo.
A este respecto, las autoridades rumanas han expresado: “Nosotros también apuntamos a crear un área separada (en el parque) para promover la verdadera historia de Vlad Tepes”, dijo Sorin Marica, presidente de Dracula Park S.A (principal empresa inversora).
También el Ministro de Turismo del país, Matei Agathon, declaró: “El parque se construirá en las montañas o en las llanuras o en la costa, o en cualquier lugar donde pueda traer más dinero”.
Desde el sector contrario, los opositores advierten el riesgo de forzar a Sighisoara a convertirse en un sitio abierto al turismo en masa. Aquella ciudad, opinan, ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO debido al alto grado de conservación que poseen sus construcciones (ya dijimos que datan desde la Edad Media) las que incluyen monasterios, ruinas de torres de antiguos castillos o la disposición urbanística típica de la época. Esta es una buena razón para que continúe durante varios siglos más conservándose.
El sitio propuesto para el emplazamiento del parque fue el bosque cercano al centro histórico de Sighisoara. Pero, debido a las opiniones adversas expuestas, también se consideró que el parque podría estar ubicado en el área del lago Snagov (Snagov fue el monasterio donde, también se presupone, descansaron los restos de Vlad Tepes, hasta que en la década de 1930 fue profanada su tumba), al norte de la capital y no en Transilvania. A una distancia de 17 km del aeropuerto de Bucarest y 40 km del centro de la capital.
Durante el transcurso de estos últimos años se decidió construir Drácula Land a 5 km de Sighisoara, en una extensión de más de 100 hectáreas en la meseta de Breite (una reserva de madera de roble).

Rédito y Descrédito

Algunas de las sumas que se estipulan por el gobierno de Rumania como ganancias una vez que el parque temático esté construido:

Inversiones: 31,5 millones de dólares estadounidenses.
Ganancia anual estimada: 27 millones (12,5 millones se destinarán para la municipalidad de Sighisoara para la conservación del pueblo medieval).
Número de visitantes estimados: 1° año, 400,000; 2° año, 650,000; 3° año, 860,000; 4 ° año y siguientes, 1.100.000 visitantes.
Valor de la entrada: 5 dólares; no está claro si la cuota cubre cualquier otra admisión.
Gasto estimado por día, por visitante: 24,5 dólares.

La planificación ha sido pensada como sigue:
Ningún automóvil se permitirá dentro del parque. Existirán senderos pedestres, o para calesas con caballos (negros) y un tren de vendimia serán los encargados de proporcionar el transporte dentro del parque.
Las primeras construcciones serán el castillo de Drácula – inspirado por un castillo transilvano del siglo XV, con 4 alas, un patio interno, torres, entrada. Dentro se ubicarán: una colección de armas, el cuarto de la tortura, el vestíbulo del juez, el laboratorio de alquimia, el cuarto de los vampiros, la torre de la prisión y el vestíbulo de la iniciación dónde los vampiros jóvenes se convertirán en caballeros. Algunas catacumbas se planean entre el castillo y el Instituto de Vampirología. Otro edificio será el Instituto de Vampirología – que contendrá la biblioteca de vampiros y teatros para los centenares de películas de vampiros.
El concepto del parque pertenece a Westernstadt Pullman, una compañía alemana especializada en las funciones que se ofrecen en los parques temáticos.
Además se planea construir un hotel con capacidad para 700 camas.
Una calle principal ofrecerá los puestos de venta con los souvenirs específicos.
Otras atracciones: un jardín laberinto; un lago; discotecas y clubes, restaurantes, un anfiteatro para conciertos al aire libre, un cabaret, la casa del horror, la casa de los espejos, una montaña rusa, una sala para 2000 bailarines y una piscina.
La fiesta tradicional de Artes Medievales que se realizaba en Sighisoara se ofrecerá por el parque de Drácula.
El arquitecto que tiene a su cargo el proyecto es Dan Covali.
El ministro de turismo estipuló que “la infraestructura del parque se empezará en marzo de 2002. Por agosto, el castillo y el instituto de vampirología deben estar listos. En 2003, el parque entero se completará, mientras ofrecerá unos 3000 nuevos puestos de trabajo”.
Asimismo, entre tanto cambio intencionado en Rumania, sus habitantes opinan:
“Yo no creo que el proyecto en Sighisoara sea una opción feliz. Mi convicción es que importamos un proyecto macabro que no tiene nada de rumano en él. “Drácula land” puede intensificar la curiosidad de los visitantes extranjeros, pero no la del ciudadano rumano. No sabemos ciertamente que el príncipe Vlad Tepes tenga ninguna conexión probada con Sighisoara – el lugar escogido por Sr. Agathon para invertir. Mi opinión es que el turismo rumano merece algo más autóctono, no importado. Si se cree que lo kitsch incrementa el turismo, entonces el ministro Agathon debe encontrar otro trabajo”, opinó el ciudadano rumano Eliade Balan.
Así es como Rumania pretende homenajear las autóctonas creencias paganas (como la de los pueblos que conformaron la región: romanos, eslavos, gitanos) que, desde tiempo inmemorial, pululan en sus tierras.
Un parque temático, que probablemente ya ha comenzado a construirse y atraviesa su fase final, pensado solamente con una motivación comercial, con campos de golf, piletas de natación, zombies al mejor estilo cinematográfico de Hollywood, todo sobre una región histórica (Sighisoara) que aún en nuestros días conserva la fisonomía medieval de su fundación.
Vampiro Group opina que este no es, de modo alguno, el modo más conveniente para mantener viva la base fundamental del folclore que distingue a Rumania de cualquier población del mundo: la creencia en vampiros.
Nos hacemos eco de las diferentes ponencias en contra que varios eruditos han expresado con respecto a Drácula Land, y citamos y nos adherimos a la opinión expresada por el períodico The Wall Street para el diario rumano Bursa, el 2 de noviembre de 2001: “Rumania ha admitido oficialmente que es la tierra de los vampiros”; y agregó: “El nuevo proyecto del gobierno rumano explota la faceta más abyecta de la imaginación humana”.

Fuente: New York Carver

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