The Vampire, Philip Burne-Jones (1897)

Philip Burne-Jones realizó esta ilustración para acompañar el libro de su tío, Rudyard Kipling, publicado en 1898. En realidad, el poema fue inspirado por la pintura, según lo que sugieren los poemas. La mujer que aparece en dicha ilustración, al parecer es Patrick Campbell, la estrella del momento en Londres (1897). La pose a la cual se sometió la modelo es de una estatua que Philip Burne-Jones descubrió en París.

Aquí podemos observar una edición del libro y cómo fue ubicada la iustración.

Esta imagen ha sido escaneada de una edición norteamericana del Vampiro de Kipling, publicada en Boston en 1898.

Asimismo el poema de Kipling inspiró el film A Fool There Was (1915) con Theda Bara

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Fuente ArtMagick

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8 Respuestas a “The Vampire, Philip Burne-Jones (1897)

  1. Es posible… o no. ¿Será por que Philip Burne-Jones invierte el estereotipo machista de vampiro seductor y se lo brinda esta vez a un ente femenino? (sonrisas…)
    Creo que desde los primeros asentamientos humanos, la oradación hacia la figura femenina aumentó su valor de acción. No es lo mismo ser “mordida” por un actor de Hollywood (con toda “su belleza ante la cámara”) que suplantar dicha escena por una dama chupasangre. La inverosímil psicología nos ha dicho que la feminidad implica debilidad y docilidad; entonces, jamás podemos ni pensar, por unos instantes, en que algunas veces quienes someten y ejercen poder, son los elementos más blandos.
    Independientemente de cualquier afirmación genérica, MIACGC sólo intentó hacer un breve y deficiente raconto sobre los artistas que han realizado algunos de sus trabajos, gracias al tópico vampírico.
    Para nosotros, cualquier expresión artística denota y produce infinitos sentimientos, quizás un tanto más reflexivos que cualquier cotidiana naúsea provocada.
    Gracias por comentar.

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  4. La verdad es que mi esperanza, tras descubrir al fin al autor de dicha obra de arte, es que en la información de su creación apareciese alguna referencia a Orga… lástima. Seguiré investigando.

    Realmente Ebriga en irlanda uno de los primero mitos vampiricos versa sobre una mujer. Tampoco me parece extraño, en Asturias la figura del chupa-sangre es representado por una mujer mayor que se llama la Guaxa. Por otro lado el famoso sucubo es otro tipo de vampiro y es también, por lo general una mujer, ya que los hombres se llaman incubos. Por ejemplo en Roma los personajes más cercanos a los vampiros era Empusa, hija de hécate. Pero creo que la novela de Drácula consiguió propagar tanto el mito que también propagó la idea de que son los hombres los aptos para los vampiros. Ahora se me viene una idea a la cabeza: es una hipótesis que lanzo: si la transformación de mortal a vampiro es tan dolorosa, realmente quien tiene más probabilidades de superar dicho trance, ¿no serían las mujeres? al fin y al cabo su cuerpo está hecho para aguantar mucho más dolor como el de la menstruación y el del parto…

    Bueno, me voy del tema. Muchas gracias por la información a cerca de “The Vampire”. Me ha sido útil.

  5. ¿Por qué debería ser causa de “transformación” la condición?
    La literatura ha creado una enorme cantidad de mitos que supera, en ordenamiento, a los contenidos posibles en volúmenes historiográficos.

  6. Transformación me refiero al cambio de mortal a vampiro, realmente es una transformación porque es necesario que las células se transformen. Sino se pudrirían como con los zombies o algo asi…

    Claro que si, al fin y al cabo la mitología llega un momento en el que se agota, pero lo que reseño es que es a partir de la historia de Drácula cuando empieza el auge de los hombres vampiros. Historicamente, y también literariamente, predominaban las mujeres vampiro. Empusa, Orga, Lilith (demonio/vampiro), la Guaxa… Incluso el vampiro típico de la zona de eslava, rumana era el dearg due (nombre que recibe de la que suponían era la primera chupa sangre)

    Es una hipótesis, tampoco puede ser una ciencia exacta. Al fin y al cabo son leyendas…

  7. Tengo entendido, Marta, que lo que usted llama “zombie” la ciencia médica lo ha descrito como “cadáver”. Una vez que comienza el proceso de descomposición de un cuerpo, las modificaciones químicas que al organismo “transforman”, no pueden revertirse. Todo lo demás, es invento de Hollywood; útil y ameno en momentos de esparcimiento, pero invento al fin.
    El mito persiste a través de fronteras, siglos y poblaciones. Incluso, si tomo un ejemplo radical para que comprenda mi breve exposición, puede compararlo con el del diluvio universal, presente en todas las cosmogonías de las civilizaciones pasadas.
    En el caso que me atañe, vampiros, este mito de origen (uno de tantos), prolonga, explica y, finalmente, completa al mito cosmogónico.
    Con lo anterior, expreso que la mitología no se agota. Usted puede trasladarla al tiempo actual, contemporizarla al mundo contemporáneo, sin que por ello revierta su cualidad “creadora”. Cuando hablo de “crear” estoy apuntando de manera específica al mito muerte , cómo los humanos aprehendemos la noción e insertamos modificaciones significativas.
    La novela de Stoker, entre las tantas interpretaciones que permite, arroja críticas metódicas acerca del arquetipo masculino sostenido por una sociedad (la victoriana) netamente patriarcal. Dentro del conservadurismo en el cual transcurre la acción narrativa, la mujer vampiro aparece, de somera forma y sólo para acabar siendo eclipsada por el undead principal. Y esto remite al mito de origen que ya mencioné. El “ser sacralizado”, vampiro revestido de aptitud inmortal por antonomasia, siempre resultará inaprensible, disipar su preponderancia equivaldría a borronear los principios. Aquella facultad sobrenatural que le caracteriza constituye, para los pobladores arcaicos, parte de su realidad, la cual de ningún modo pretende apresar para lanzar afirmaciones al viento, sino que asume mediante tratamiento ritual en un intento por integrar lo desconocido al diario trajín.
    El paradigma, claro está, en agrupamientos humanos con marcada preeminencia del culto a la diosa madre (el pueblo eslavo que ud. refiere), adosa otro tratamiento aunque semejantes particularidades que en las sociedades en las que prevalece la figura masculina.
    Espero contribuir en algo a aclarar su perplejidad. Gracias por su visita.
    Gabriela Córdoba

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