Definición de Vampiro – Sociedad escéptica de Nueva Inglaterra

Descripción
Un vampiro puede ser definido como un espíritu maligno de la muerte, que se perpetúa un tipo de vida-en-la-muerte, y que debe su existencia a alimentarse de la sangre o “fuerza de vida” de las personas vivas. A menudo el espíritu se asocia con los cadáveres de las personas muertas.
La creencia en vampiros es muy antigua y apenas universal, pero resurge en el siglo (s. XIX), aquí, en Nueva Inglaterra, ofreciendo una valiosa comprensión hacia la creencia tradicional sobre vampiros, procedente de los mitos populares y el manejo hecho sobre la figura del Conde Drácula. Desde los años 1790 a 1890, cerca de una docena de casos relacionados con el vampirismo, tienen lugar a lo largo y a lo ancho de Connecticut, Massachusetts, Rhode Island y Vermont. Todos los casos involucran familias infectadas por tuberculosis, por entonces denominado “consunción”. Un caso típico, después de que uno o más miembros de la familia hubiese muerto de TB (tuberculosis), las personas vivas de las familias, luego de realizar serias consultas, pudieron abrir las tumbas de los fallecidos y observar, por sí mismos, signos de uno o más aparecidos entre los familiares muertos, los que habían sido atacados por vampiros, en vida. Los signos encontrados (el retardo de la descomposición, crecimiento de pelo y uñas, cuerpos hinchados como el de las sanguijuelas después de un festín e indicios de sangre alrededor de la boca y fosas nasales) eran indicios de vampirismo. Si estas sospechas topaban con las formas de un cuerpo certero, los el tratamiento básico a seguir resultaba arrancarles el corazón, quemar sus restos y disolver estas cenizas en agua para que la bebieran los miembros vivos de las familias. Si sólo los huesos quedaban, el visitante podría disponer de la forma certera a seguir para inutilizar este espíritu.

El punto de vista escéptico
No existen evidencias de que los vampiros descriptos por el folklore existan, pero sí existen suficientes evidencias que pueden dar origen a las creencias. Los más seguros precedentes son la naturaleza de las enfermedades conocidas y lo que sucede con los cuerpos después de la muerte, especialmente antes de las modernas técnicas de embalsamamiento ahora disponibles.
En Nueva Inglaterra, en los casos de “vampiros” que pudimos observar anteriormente, la muy antigua creencia en vampiros es un agente fatal, que lo único que hace es expresar una enfermedad. Resulta una convicción originada a su vez desde la más general y universal creencia en el “hambriento fantasma”, un enérgico y malévolo espíritu de la muerte que ataca o toma revancha en contra de los vivos.
El ciclo del vampiro y su víctima es paralelo (parecido) al de las enfermedades contagiosas. El “infectado” vampiro, como un animal rabioso, ataca a la víctima, lo infecta o la infecta con la esencia vampírica. Si no ha sido tratado/a, la infección prosigue su curso y la presa muere, pero la esencia vampírica permanece. Antes y después de la muerte, la víctima y su enfermedad puede haber acudido al contagio de otros. Un importante agente usado para la defensa contra el vampiro fue el ajo, el cual fue, antiguamente y aún hoy, considerado una potente medicina.
La tuberculosis tendía a pasar entre familias en corto tiempo, emigrando hacia otros no infectados, e inmediatamente aniquilando uno a uno todos los miembros de dicha familia. Este aspecto “deliberado” de la enfermedad afecta, probablemente más, a personas desconfiadas de algunas entidades determinadas. Y, como el vampiro, la tuberculosis puede infectar aún después de la muerte de la víctima. El agente patógeno puede sobrevivir, inactivo, en la tumba y vivir reproduciéndose a sí mismo unos años después.
Durante los siglos y en muchas culturas, y de acuerdo con las creencias originales, la gente que sospechaba que un muerto en particular fuese vampiro, realizaba rondas, investigando cerca de las exhumaciones de cuerpos de personas, buscando signos delatores, como los descriptos en los casos de Nueva Inglaterra. La bioquímica de la muerte puede producir semejantes efectos en los cuerpos. Pelo y uñas no crecen luego de la muerte; la piel se contrae hacia atrás, volviéndose el cabello y las uñas, y viéndose éstos alargados. El gas producido por la descomposición puede hinchar los órganos internos y el tejido fino y causar el estallido de sangre que va de la boca hasta las fosas nasales. La etapa final de la TB puede, adicionalmente, causar el sangrado de la nariz y la boca.
La descomposición no procede durante la noche, especialmente para algo tan grande como es un cuerpo humano. El frío, la resequedad y otras condiciones, anteriores a que las modernas técnicas de embalsamamento fueran inventadas, pueden demorar el proceso de descomposición.
Tanto la creencia literal en vampiros (en su mayor parte perdida) y la popularidad de estos (muy de moda), están ambas separadas, pero imbricadas en un fenómeno social, lo recordado anteriormente, basado en creencias primitivas y temores, posteriormente deriva de los medios de comunicavión -la generación y el mantenimiento de dicha imagen-.
La creencia en los vampiros como espíritus malignos desaparece alrededor de 1900, cuando se convierte en un hecho de dominio público que los microorganismos son los causantes naturales de las enfermedades contagiosas. Pero cuando esta antigua creencia estaba cayendo en desuso, el autor irlandés Bram Stoker tomó un mejor partido, proporcionando al mito del vampiro otro lugar en la vida. En 1897 publicó su novela “Dracula”, y el vampiro se quedó aquí, aunque en una forma mucho más diferente de la original[…]
En el psicológico remezón de la modernidad, los medios de comunicación producen y proliferan el mito del vampiro, probablemente obedeciendo a varias características, a fin de cuentas, derivadas del folcklore. El vampiro es un símbolo impresionante, de diabólico poder, es la voluntad de dominación, de proeza sexual, inmortalidad y representa la libertad de un ser que se mantiene fuera de las leyes físicas y limitaciones.

Biografía:

-In Remembrance: Archaeology and Death; eds David A. Poirier & Nicholas F. Bellantoni;  Bergin & Garvey Press; 1997.
-New England’s Gothic Literature: History and Folklore of the Supernatural From the  Seventeenth Through the Twentieth Centuries;  Faye Ringel; Edwin Mellen Press; 1995.
-Dracula; Bram Stoker.

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Fuente: Sociedad escéptica de Nueva Inglaterra – Enciclopedia del Escepticismo y lo Paranormal

2 Respuestas a “Definición de Vampiro – Sociedad escéptica de Nueva Inglaterra

  1. si los vanpir esistieran yo sera la primera que me isira vanpira soy amante a ellos y nuca e dejado de estudiar a los vanpiros

  2. Hello yo amo los vampiros siempre y cuendo desn guaps jajajaja me encantan que sean muy modernos asi como los de la sage de twilight

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