Extractos de creencias folclóricas búlgaras sobre vampiros – S. G. B. Clair y Charles A. Brophy (Traducción)

Por S. G. B. Clair y Charles A. Brophy
de “Bulgarian Superstitions,” Twelve Years’ Study of the Eastern Question in Bulgaria. London: Chapman and Hall, 1877 pp. 22-43.

La más curiosa superstición en Bulgaria es la de los vampiros, una tradición que es común a todos los países de origen eslavo, que aún puede encontrarse en pleno auge en las provincias. En Dalmacia y Albania (1), donde la base de esta creencia fue importada desde Europa, la que, consecuentemente, fue considerada como la tierra-madre, el vampiro ha sido desfigurado por los embellecimientos poéticos y se ha convertido en un mero ser teatralizado. La juventud dálmata, después de confesarse a sí mismos y recibir la Santa Comunión como preparación para la muerte, hunde un puñal en el corazón del vampiro que duerme en su tumba; y es la belleza sobrenatural de los vampiros la que bebe la vida de las doncellas. Cuando la ficticia poesía, ha nacido de las cenizas de un pueblo cuya nacionalidad se ha extinguido, de una civilización que ha violentado sus cosechas, reemplazado su severidad, desciende de una valentía sin cultivar, se convierte en una tradición débil, dudosa, falsa. Las supersticiones de un pueblo inculto y salvaje, naturalmente, se distinguen por los rasgos de religión o de sentimiento que serán desfiguradas por la Iglesia o el poeta.
En Dalmacia el vampiro ahora no es más que una sombra, en la cual nadie cree, o muy pocas personas conservan su creencia. Entre el vampiro convencional y la verdadera superstición eslava hay muchas diferencias.
En Polonia el clero católico romano ha establecido esta superstición como una manera de hacer la guerra a los grandes enemigos de la Iglesia y el vampiro es simplemente un cuerpo poseído por un espíritu del mal y no el verdadero vampiro de los antiguos eslavos. En Bulgaria podemos encontrar la “bestia” en su estado repugnante y original, el cual no es un cuerpo muerto, poseído por un demonio, pero sí un alma en rebelión contra el principio inevitable de la muerte corporal; un puñal dálmata, bendecido sobre el altar, resulta inservible; su sustituto es una Ilatch (literalmente, medicina) administrada por una bruja o alguna otra mujer sabia, la cual detecta al vampiro a través de un agujero en su lápida y lo unge con excrementos humanos (su comida favorita) mezclados con hierbas venenosas.
Podríamos citar un caso basado en la superstición búlgara, advirtiendo que es el relato de uno de nuestros agentes, quien dice ser hijo de un notorio vampiro. Parece que él está haciendo una penitencia, ahora, durante la Cuaresma, con el propósito de no fumar ni beber vino o bebidas espirituosas, para así expiar los pecados de su padre y evitarse a sí mismo la propensión a heredar tal estado.(2)
Cuando un hombre que tiene sangre de vampiro en sus venas –esta condición no es sólo epidémica y endémica, sino también hereditaria- o, quien está predispuesto a convertirse en un vampiro, muere, nueve días después de su funeral regresa sobre la tierra en una forma inmaterial. La presencia del vampiro en esta primera condición podría, fácilmente, percibirse en la oscuridad, debido a una sucesión de chispas parecidas a las que se producen al frotar el acero o, en la luz, por una sombra proyectada sobre una pared, que variará su densidad, según la edad que posea el vampiro. Durante esta etapa, es relativamente, inofensivo, y sólo es capaz de realizar bromas como los kobold y gnomos alemanes, o el Puck inglés, quien ruge con su temible voz, o suele divertirse, llamando a los habitantes de una casa con los términos más entrañables, para luego, mancharlos de negro o azul.
El padre de nuestro servidor Theodore fue un vampiro de esta clase. Una noche en que fue aprehendido por la cintura (los vampiros son capaces de ejercer una considerable fuerza física) Kodja Keraz, un campeón luchador de Derekuoi, gritaba: “Ahora, viejo Árbol Dulce, veremos si puedes tirarme.” El campeón presentó toda su fuerza, pero el vampiro era tan pesado que Kodja Keraz terminó con la mandíbula rota al luchar contra aquel ser invisible.(3)

En el tiempo en que esto ocurrió, hace cinco años, nuestro pueblo estaba tan infestado de vampiros que los habitantes se vieron obligados a reunirse en dos o tres casas, a encender velas durante toda la noche, y a turnarse a fin de evitar los asaltos de los Obours, que iluminaban todas las calles con sus destellos, y los más atrevidos arrojaban su sombra sobre las paredes de las salas para que los campesinos se murieran de miedo, mientras otros aullaban, gritaban y se instalaban fuera a las puertas de las casas, ocupaban lugares abandonados o escupían sangre sobre el piso, además de untar todo el lugar, incluso las imágenes de los santos, con estiércol de vacas.(4) Gracias a Derekuoi, madre de Vola, una mujer sospechosa de ejercer brujería, quien descubrió el Ilatch, que anteriormente mencionábamos, y que fue la encargada de ahuyentar a estas desagradables visitas sobrenaturales que atormentaban el pueblo.
Cuando el vampiro búlgaro ha finalizado con sus cuarenta días en el reino de las sombras, se levanta de su tumba en su forma corporal, y es capaz de pasar frente a nuestros ojos como un ser humano. (5) Hace treinta años, llegó a este pueblo un hombre extraño, se estableció aquí y se casó con una mujer, con la que vivió en muy buenos términos. Ella nunca pronunció una queja al respecto de su marido, sólo le reclamaba que se ausentaba de la casa todas las noches. Pronto se observó (a pesar de que los basureros son absolutamente desconocidos aquí en Bulgaria) que un buen número de basureros trabajaban durante las noches de manera “invisible”, los caballos muertos y los búfalos que generalmente veíamos por las calles fueron devorados por “dientes invisibles”, en perjuicio de los perros de la aldea. Una boca misteriosa estaba drenando la sangre de todos los animales del lugar.
Estos sucesos, sumados al testimonio de la esposa, llevaron al extranjero a ser sospechoso de Vampirismo; él fue examinado, encontrándosele sólo un orificio nasal, y con esta ineludible prueba fue condenado a muerte.
Para ejecutar esta sentencia, nuestros aldeanos no creyeron necesario enviar por un sacerdote, confesarse a sí mismos, o tomar hostias consagradas, sólo ataron al hombre de pies y manos, lo llevaron hasta un cerro, en las afueras de Derekuoi, encendieron una gran fuego y lo quemaron vivo.(6)
Existe otro método para suprimir a un vampiro: ponerlo dentro de una botella. Hay ciertas personas que han hecho de esto una profesión y su modo de proceder es el siguiente: el hechicero, armado con la imagen de algún santo, se coloca al acecho hasta que ve pasar al vampiro y lo persigue con su Eikon, el asustado Obour se refugia en un árbol o en el techo de una casa, pero el hechicero lo persigue con su talismán, conduciéndolo a escapar de todos los refugios en dirección hacia una botella especialmente preparada la cual contendrá la comida favorita del vampiro.(7) No teniendo más posibilidades, entra en esa prisión, e inmediatamente se lo retiene con un corcho, el cual posee en su manufactura un fragmento de Eikon. La botella se arroja al fuego y el vampiro desaparece para siempre. Este método es curioso, como muestran algunas ideas sobre el alma que poseen los búlgaros, imagino que es una especie de compuesto químico, destructible por el calor (como el sulfuro hidrógeno), de la misma manera, que supongo, destruirán el apetito de las almas de los muertos.
Concluyendo con la historia del vampiro búlgaro, establecemos que no parecen tener un peculiar apetito por la sangre humana, que se supondría es una de sus características distintivas más terrible, la cual solamente requieren cuando sus recursos alimenticios se han agotado.
Por supuesto, si la muerte se produce durante la noche, el entierro debe posponerse hasta el amanecer, pero debido a la apresurada intención de dar sepultura, antes de que el cuerpo esté frío, el entierro prematuro es muy común. Dos casos se produjeron en los que unos hombres se dieron por muertos, estando sólo en un estado de trance o letargo, a lo que todos hicimos lo posible para detener el entierro, pero fue en vano. Unos años después de que un hombre fuera sepultado, regresó a su casa y le dio una paliza tremenda a su esposa a fin de demostrarle su identidad, castigándola por la prisa que tuvo para deshacerse de él. Unos meses después murió realmente; en ese momento su desconsolada viuda tomó las precauciones correspondientes que impidieran que el muerto reapareciese de nuevo. Con el entierro prematuro comenzó la aparición de los vampiros. En la aldea de Enekli el hijo de una mujer murió, o más bien se desmayó y, por supuesto, fue inmediatamente enterrado. Poco después la madre fue a la fuente, que estaba cerca del lugar de enterramiento, al pasar por allí oyó lamentos, se dirigió hacia la tumba de su hijo, que había sido desenterrado, lo cubrió y lo llevó consigo a su hogar. Desde ese momento los aldeanos vieron al niño como un vampiro, y el consejo del pueblo determinó que el niño debía ser condenado a muerte. La sentencia fue ejecutada de esta manera cruel: la madre fue ayudada por cuatro o cinco mujeres de edad a poder ver la tortura de su hijo – lo que se considera necesario para exorcizar al vampiro. El niño fue asesinado luego, de acuerdo con el siguiente proceso: una mujer lo sostenía y otra le sujetaba las manos y los pies, y una tercera le pegaba en el abdomen con una madera delgada y puntiaguda. La persona que lo azotaba, me confesó que entendía este asesinato como un acto de virtud; dijo, además, que rara vez había sentido tanta molestia frente a un vampiro –que tuvo un cuarto de hora para matarlo, y que sus gritos se volvieron terribles-. La mujer que mató al niño aún está viva, y puede ser llevada ante los tribunales, si fuera necesario.

– San Clair.

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1) Los búlgaros puros llaman a este ser con el genuino nombre eslavo Upior, o Gagaous ( búlgaros de raza mixta) por Obour, como en Turquía; en Dalmacia es conocido como Wrikodlaki, vocablo que parecería ser una deformación de la palabra original griega.
2) Pobre Theodore, tenía en la cabeza su amor con Tuturitza, una señorita vecina, la que retribuía su amor, pero sus padres se negaron a aprobar el matrimonio por el padre vampiro de Theodore.
3) Por supuesto, las personas escépticas pueden descreer de esta explanación cuando explico esta historia con la hipótesis del exceso de vino y la caída sobre un montón de piedras; afortunadamente nuestro pueblo no contiene este tipo de librepensadores. Para probar la precisión pueden llamar a muchos testigos, que juran haber visto la mandíbula rota. El viejo Árbol Dulce todavía está vivo, ahora en 1876 como en 1867.
4) Desde el comienzo de este capítulo, hemos visto cómo el pueblo de Dervishkuoi, a seis horas de aquí, ha sido perseguido por un vampiro. Debido a que ya se ha completado su cuadragésimo día como una sombra, los aldeanos se encuentran en terrible estado de alarma por temor a que aparezca en carne y hueso.
5) Una antigua idea eslava: en Polonia, se supone que el vampiro tiene un punto de fuerza extrema hacia el final de su lengua, al igual que la picadura de una abeja.
6) Quemar vivo es esencialmente una costumbre búlgara. Cuando tienen la oportunidad de hacerlo, las personas asesinadas son incineradas.
7) Se trata de “idjyn” o tellistim -superstición turca-. El “idjyn” es ampliamente conocido entre quienes han estudiado el Corán. El tellistim es un espíritu creado por el acto de construir o hacer. Como ejemplo: la tala de un árbol, para que se convierta en tablas y, a continuación, en una tabla: en primer lugar se deberá privar al árbol de la vida y, a continuación, cuando tengamos la tabla, se le dará un alma. Cada edificio -palacio o barco- tiene un alma, un tellistim, que es de buena o mala disposición, de acuerdo con la sombra que proyecte sobre una piedra. Un cordero es sacrificado para que el tellistim del “nuevo edificio” resulte manso en su disposición. Un búlgaro sacrificó a un niño en lugar de un cordero, lo que produjo una distorsión en el tellistim, que rompió la estabilidad del hogar y lo convirtió en inhabitable. La casa está en venta en Misivri en este momento.
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Notas aclaratorias

Kobold: espíritu malicioso en la creencia alemana. Inmanente al hogar, es juguetón y le gusta perturbar la tranquilidad de los moradores, escondiéndose y provocando sobresaltos. Con nombres específicos, como Hödeken, asustan a las esposas infieles o son los encargados de denunciar los excesos de los clérigos.

kobold

(C) Encyclopædia Britannica. 2009. Encyclopædia Britannica Online

Obours o Krvopijac: bajo las leyendas búlgaras, un vampiro con un solo orificio nasal. La tradición dice que se los inmoviliza colocando alrededor de sus tumbas rosas salvajes. Pero únicamente un hechicero adiestrado podrá envolverlo hasta hacerlo caer en una botella, que rigurosamente, deberá ser lanzada al fuego purificador después.
Eikon: Palabra griega, significa imagen, ícono, representación de cualquier índole. Indistintamente a lo que pueda suponerse, esta palabra no expresa la idea omnisciente de santidad, aunque esté ampliamente divulgada por los evangelios cristianos. Tengamos en cuenta el amplísimo uso de la semiótica en las religiones y mitologías del mundo.

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Información sobre Copyright de la traducción:

2 Respuestas a “Extractos de creencias folclóricas búlgaras sobre vampiros – S. G. B. Clair y Charles A. Brophy (Traducción)

  1. es loco que en alemania tambien exista un ente como la leyenda esa local del pombero aca de paraguay y que incluos tengan las mismas caracteristicas escenciales

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