Lo que se percibe, lo que se ve y lo que hay

“We can never attain a knowledge of things as they are. We can only know their human aspect. But that is all the universe is for us”.
Charles Pierce, The Collected Papers of Charles Sanders Peirce, (1931-1958).

Pasé algún tiempo observando las preguntas más comunes que las personas se hacen al respecto del vampiro. Incluso, muchos de los comentarios que en este blog dejan los lectores, se ciernen sobre un cuestionamiento específico: si alguno de los integrantes de MIACGC vio un vampiro y, de ser así, que procedamos con una  detallada “coherente identificación” que arroje puntos clave en el momento de elaborar una tipificación “real” sobre estos seres.
Sin dejar de lado la materia que nos ocupa en este sitio, creo que el siguiente es un texto bastante conveniente en lo que se refiere a esta duda colectiva. Si bien, en su origen, el siguiente trabajo es un estudio sobre la percepción de signos visuales, referente a los que atañen a la elaboración del lenguaje y se vale de conclusiones vertidas por importantes estudiosos de Semiótica; algunas de las menciones realizadas competen también al mundo cotidiano, al modo por el cual los seres humanos asimilamos los signos que tienen lugar en nuestro entorno, para así alcanzar el conocimiento sobre nuestra ubicación material-temporal-espacial, de manera más comprensible. Tarea que sólo nos fructificará, si atendemos a un cuidadoso tratamiento decodificador de los símbolos, que juegan entre los humanos, su rol específico comunicacional.Atrayente es atender de qué modo está explicado el fenómeno de las percepciones visuales en esta declaración. Desde una ínfima hormiga proyectada sobre una pared, reflejada como una alimaña gigante, hasta una obra pictórica, en la cual la contigüidad de dos montañas puede figurar también un contorno femenino, se ven influenciadas y atosigadas de signos que colocan su principal motivo en la vista.
Así, la similitud con la tan indagada visualización de un vampiro. Téngase en cuenta que no estoy considerando la aberración característica del vampiro hollywodense, la que se vio colapsada en sí misma con su propia carencia de significados sustentables (ajos, estacas, colmillos inservibles para una correcta masticación animal, etc.).
Amen del hecho de que el reino animal solamente, si tomamos un ejemplo, posee muchos más sentidos que el de la vista, tacto, sabor u oído (recuérdese el sistema vestibular de la temprana edad), los cuales de forma ineludible nos alcanzan esa porción del entorno que captamos, ¿cuántos signos más podríamos haber atrofiado en nuestro status humano a lo largo de la evolución? Porque, debe haber existido alguna comunicación que permitiese el avance del homo habilis hasta mudarse en el hombre del siglo XXI.
Caivano nos brinda algunas respuestas, quizás sólo debamos trasladar su teoría hasta el plano vampírico para comprender “por qué” no estamos entendiendo que ése, sí, ése que va caminando enfrente de nuestra calle es precisamente un vampiro, pero, visualmente, tiene más semejanza con un vagabundo que con un ser inmortal. Lo que equivaldría a pensar que nuestro tan “creible” sentido visual, es el más suceptible al engaño. Leamos.

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Este trabajo fue originalmente preparado para el congreso de “Semiotics in the United States”, Universitá degli Studi di Urbino, Centro Internazionale di semiotica e di linguistica, Urbino (Pesaro), 6-10 Julio 1992.

Este trabajo se extiende sobre ciertos alcances epistemológicos de la semiótica. Fue originalmente escrito para el seminario organizado con el fin de debatir temas cubiertos en el libro de Thomas Sebeok, Semiotics in the United States. Entre estos temas, para esta ponencia fueron seleccionados aquellos relacionados con la realidad ilusoria (basada meramente en signos) con la cual tenemos contacto. Algunas doctrinas filosóficas (principalmente el empiricismo, el objetivismo, el realismo) creen en la observación y la experimentación como métodos para recolectar hechos o datos objetivos con los cuales explicar aspectos de la realidad unitaria. Esto involucra el error de pensar que nuestros sentidos (al desnudo o amplificados con instrumentos) nos dicen la verdad acerca de la realidad y que, por otra parte, existe un mundo objetivo fuera de nuestras mentes. El sentido de la visión ha sido usualmente considerado como el contacto más fuerte con este mundo. Este escrito intenta analizar cómo la semiótica ofrece una mejor comprensión de nuestra relación con la realidad –aclarando sobre qué bases es alcanzado el conocimiento y son construidas las teorías científicas-, en especial con referencia a nuestro mundo visual.

1.  Tres actitudes filosóficas
Respecto de la relación entre los organismos vivos y el mundo que los rodea, pueden caracterizarse tres posiciones teóricas diferentes.

1- Una posición consiste en afirmar que existe un mundo externo que llamamos realidad, el cual es independiente de nosotros y de nuestras mentes. Este mundo es único e indivisible, de tal manera que hay una sola interpretación correcta de él. Esta realidad es tangible, de forma que nuestros sentidos proveen el contacto con él. Las cosas que suceden en este mundo son llamadas fenómenos naturales y hechos objetivos. Mediante una desapasionada e impersonal experimentación u observación de estos hechos, es posible derivar un conocimiento positivo acerca de esta realidad. Si exploramos esta realidad sin cargar con ninguna teoría o preconcepción, estaremos en posición de aprehender su verdad. Por otro lado, cualquier teoría puede ser aprobada o desaprobada mediante la contrastación con datos experimentales u observacionales.
En esta perspectiva podemos alinear algunos aspectos de las doctrinas del realismo, empiricismo, materialismo, positivismo, fenomenalismo y objetivismo.
El empiricismo, por tomar sólo una de las facetas, asume que la ciencia descansa sobre enunciados observacionales derivados de la recolección de hechos observables y de una cuidadosa y objetiva experimentación. Esta concepción se enfrenta con algunos problemas. En primer lugar, la observación objetiva no existe como tal, por el contrario, ella depende de las expectativas, experiencias y conocimientos previos del observador. Por lo tanto los pretendidos “hechos de la realidad” no son fijos e invariables. En segundo lugar, la experimentación es siempre llevada a cabo sobre la base de alguna teoría, bajo algún paradigma científico (Kuhn, 1962), lo cual conlleva unas herramientas conceptuales y lenguaje específicos; entonces, la experimentación es tan falible como la teoría que la guía.

2- La actitud opuesta consiste en afirmar que no existe un mundo externo independiente: todo lo que percibimos es una reflexión de nuestra mente. Es la mente quien crea nuestra realidad y la misma descansa sólo en la conciencia y la razón. La realidad asciende los fenómenos, las únicas cosas que podemos aprehender y conocer son estados mentales. A causa de ello, el conocimiento está limitado a la experiencia subjetiva, de manera tal que hay tantas realidades como mentes individuales [pensemos en el hecho subjetivo de aprehender un objeto; mi modo de asimilarlo, caracterizarlo y más tarde incorporarlo en mi realidad, ¿va a ser idéntico al modo en que lo ase otro ser? ¿Cómo sé yo si esa silla que estoy viendo en este instante, categorizada íntegramente por mí, dotada de una forma específica que la define, es el mismo asiento que “ve” el ser que a mi lado se dedica a parecida tarea? Podré definir esa silla gracias a mi experiencia personal sobre percepciones, que, innegablemente es diferente a la de mi vecino, no por utilizar métodos y bases sustentables más acordes o correctas, sino, porque sencillamente, es otro.]. No existe la posibilidad de verdades absolutas [diría que lo que puede existir es una especie de aproximación de similitudes con respecto a los puntos de vista] y, como consecuencia, todo juicio es mantenido indefinidamente en suspenso.
Podemos alinear en esta posición algunos aspectos de las doctrinas del idealismo, subjetivismo y escepticismo.

3- Una tercera perspectiva –la cual es un compromiso entre las dos anteriormente expuestas consiste en asumir que si cabe la posibilidad de que exista una realidad externa, nosotros nunca llegaremos a conocer cómo es “realmente”, ya que la misma se encuentra siempre mediada por nuestros sentidos y nuestra mente. Así, no tenemos por qué preocuparnos acerca de este tema; la cuestión de la existencia en una realidad óptica externa no es ni afirmada ni negada, es simplemente evitada. Existe otra clase de realidad que es la única cognoscible para nosotros, en lugar de estar compuesta por objetos “reales” está compuesta por signos. En esta posición, no hay demanda por la verdad universal o la validez universal de las teorías y las leyes científicas; la verdad es considerada una cuestión de consenso y las teorías y leyes son consideradas válidas sólo dentro de un marco de referencia.

[…]

4. LA “EXPERIENCIA” DE LA VISIÓN
Los animales y el resto de la vida biológica hacen uso de signos, aunque el hombre es el único animal que con los signos construye lenguajes. La principal actividad de los seres humanos es la creación y utilización de lenguajes o sistemas de signos, diferentes tipos de ellos: verbales, gráficos, auditivos, gestuales, científicos. Si es posible encontrar algunas correspondencias entre diferentes sistemas de signos, ello no se debe a un correlativo físico entre fenómenos distintos sino al hecho de que esos fenómenos son establecidos como signos y entonces lo que encontramos comparable son los procesos por los cuales ellos son construidos.
Sin signos no existe relación alguna entre el ser humano y el mundo que lo rodea. El hombre no tiene ninguna posibilidad de acceso a la realidad, ésta es una percepción fabricada por los lenguajes o sistemas de signos disponibles. Lo que vemos no es el mundo tal como “realmente” es sino como los signos que estamos utilizando nos lo permiten ver. Cuando el sistema es cambiado [alteración de la percepción mediante agentes externos: alucinógenos, bebidas alcohólicas, algunas conmociones provocadas a conciencia], los “mismos” objetos lucen diferentes, características pasadas por alto previamente resultan ahora evidentes y por esta razón ya no se trata más de los mismos objetos. Entonces, los objetos no tienen existencia por fuera de algún sistema de signos, ellos son creados por el propio sistema al que pertenecen.
De acuerdo con esto, en el campo de la visión no debe asumirse que cosas tales como formas, texturas, cesías, existen previa e independientemente de nuestro conocimiento de ellas, y que nuestra tarea es observarlas y clasificarlas. Por el contrario, tales objetos son definidos por la teoría que utilizamos para describirlos.

Por ejemplo, muy poca gente conoce lo que es la cesía. Signos visuales tales como el brillo, la transparencia, opacidad, translucencia, etc., son tomados por algunos autores como modos de apariencia del color. Pero estas cuestiones han sido consideradas como separables del color y han sido colocadas bajo una nueva categoría de la percepción visual rotulada como cesía (Caivano, 1991). Por lo tanto, esto no es un hecho que había estado en la realidad a la espera de ser descubierto; fue creado por la teoría, por medio de la cual una realidad algo diferente ha sido modelada.

En otras palabras, las categorías visuales que conocemos y establecemos no son parcelas de la realidad sino categorías del conocimiento, puros modelos tales como tantos otros inventados por el hombre con el propósito de establecer diferencias en el mundo, en el cual de otra manera resultaría una nada uniforme. Como recalca Magariños (1983:  45), el conocimiento es obtenible a causa de que es posible instalar distinciones en lo uniforme. En el mundo sólo existe el caos, y son los lenguajes –no meramente los lenguajes verbales sino cualquier clase de ellos- los que imponen un cierto orden sobre él (Magariños 1983: 97).
La visión ha sido usualmente considerada como el sentido que provee el contacto más potente con el mundo externo, y reverenciada como una experiencia sensorial que nos dice la verdad acerca de este mundo. La frase “Sólo creo lo que puedo ver” tipifica esta concepción. El problema reside en que el acto de ver no es una experiencia controvertible.
Los colores, por ejemplo, no son atributo de los objetos. La realidad de una manzana no es ser roja. El rojo, como cualquier otro color, es un signo producido por la interacción de una cierta radiación física (la luz) y un sistema sensorial (la visión). Si la radiación fuera diferente o si nuestro sistema visual fuera sensible a alguna otra clase de radiación, entonces las manzanas no serían rojas.
El problema de la visión de las formas ofrece varios ejemplos de cómo nuestro conocimiento previo o nuestras expectativas afectan lo que vemos.
Por un lado, podemos tener dos o más interpretaciones del mismo “objeto” (la misma proyección retinal). Considérense aquellas composiciones gráficas donde alternativamente podemos percibir: un cubo visto desde arriba o desde abajo, una vasija blanca o dos perfiles humanos negros, mi mujer o mi suegra, una escalera o una cornisa.

Por otro lado podemos tener varias proyecciones retinales distintas y verlas como perteneciendo a un objeto unitario. Cuando nos movemos alrededor de un objeto, pongamos por ejemplo una silla, obtenemos una serie de imágenes diferentes en nuestra retina, pero nosotros decimos que se trata siempre de la misma silla y que no ha cambiado en absoluto.

Estas simples ilustraciones evidencian que lo que “realmente” vemos (esto es, la cognición derivada de nuestra visión) tiene poco y nada que ver con la proyección física sobre nuestra retina (lo cual podría ser considerado como el contacto más estrecho con la realidad exterior). En otras palabras, la visión no es un instrumento objetivo del conocimiento, lo que vemos no son los objetos tales como ellos son sino los signos de esos objetos. Y los signos descansan en otros signos y su interpretación puede ser referida sólo a otros signos hasta el infinito, de manera tal que éste es el único universo accesible a los organismos vivientes.

Arq. José Luis Caivano.
Universidad de Buenos Aires – CONICET

13 Respuestas a “Lo que se percibe, lo que se ve y lo que hay

  1. Hola, me gusta el contenido de tu blog y me llama la atencion participar, asi que ahi te dejo mi correo.

    Ahora, cambiando de tema, en la zona de descargas veo que aun no tienen el libro de Paul Barber “Vampires, Burial, and Death: Folklore and Reality”(Yale-1988), asi que ahi te dejo el ebook para la descarga, pues es un poco dificil de conseguir: http://rapidshare.com/files/218560473/Barber-vbd.rar
    y una reseña (en inglés):
    http://avaxhome.ws/ebooks/science_books/Vampires_Burial_and_Death.html

    El archivo funciona, pero quiza con algunos Lectores de PDF, no se vean bien, pero esta completo, en todo caso usa el Foxit Reader que con ese no he tenido ningun problema y capta todas las imágenes y textos.

    Saludos!

  2. Yo añidiria el hecho de que estos sistemas de signos han intentado aproximar de forma casi total a las presepciones de cada sentido (vista, tacto, oido, olfato, gusto…). Por ello, el humano espera que cada signo visual corresponda a un signo especifico de los demás sentidos. Jamás esperaria encontrar un objeto (o un ser) que no correspondiera a este “conjunto de signos”.
    Me ha agradado leer esta publicación, pues es un buen metodo para exigirle aquien desea comprender mejor esta situación, o alejar a quien prefiere no volcar su seguridad sensitiva…

  3. Es a través de los sistemas de signos que nuestra recortada percepción humana aprehende el mundo que nos circunda. No todos los signos captados por la visión tienen un equivalente reaccionante en los otros sentidos. Si usted huele una flor no oirá, presumiblemente, el sonido de los insectos que la polinizaron. Quizás, para el fin que usted pretende, una mayor aprehensión del conjunto simbólico (no por ende total) es que se precisan estímulos que propendan la psiquis a una comprensión carente de prejuicios materiales (o visuales).
    Lo dejo en compañía de Juan Magariños de Morentin:

    Lo que se muestra, cuando la propuesta perceptual está constituida por imágenes simbólicas, son las réplicas de signos gráficos. Al decir que lo que se muestra son “las réplicas”, sigo la observación peirceana acerca del carácter virtual, en cuanto tipos, que poseen los signos en el sistema al que pertenecen. En el sistema, cada signo es uno único, no percibible y sólo pensable; lo que vemos, en la configuración, cuando el signo se actualiza (es decir, cuando pasa de ser una virtualidad, o sea, una posibilidad, a ser un existente, o sea, cuando accede a su actualidad), es una réplica de ese signo (Charles Peirce, 1965/1931; parág. 2.261)
    Lo que aquí interesa es que los signos gráficos se articulan en un sistema, lo que no ocurre con los signos correspondientes a las imágenes figurativas, ni con los signos correspondientes a las imágenes plásticas, de las cuales (de estas dos últimas) diría, como primer esbozo, que tienen sus atractores mentales en el registro de la memoria a largo plazo de las imágenes visuales. Lo que destaco, con esto, es que el conjunto de tales atractores (cualitativos o plásticos y figurativos) no posee, por la modalidad de su almacenamiento en la memoria, una estructura de sistema, sino de lo que, tentativamente, podría designarse como un “registro dinámico”, en cuanto componente de lo imaginario, correlativo con lo habitualmente referido como carácter continuo de las imágenes figurativas y como carácter experiencial de las imágenes plásticas. Por tanto, las características sistémicas, específicas de los signos gráficos, son las pertinentes a los símbolos, siempre teniendo en cuenta que hablo de “símbolo” en sentido peirceano: el resultado de una convención social (C.P.: 2.249).
    Entonces, los signos gráficos, en cuanto imágenes simbólicas, pueden negar, afirmar condicionalmente, identificar el consecuente de determinado antecedente, recomendar, exigir, prohibir determinado comportamiento, ser falsos o verdaderos, constituir expresiones bien o mal formadas, y poseer la eficacia y los límites de los “actos de habla” (a los que, ahora, habría que explorar como “actos gráficos”; ver también, más adelante, en “8 Conclusión”). Difícilmente, algún sistema de signos gráficos va a poder realizar todas estas posibilidades, pero sí, unos unas, otros algunas y otros pocos la mayoría. Las imágenes simbólicas están destinadas a producir en el interpretante intérprete alguno de estos o semejantes efectos semánticos.(*)

    (*)Juan Magariños de Morentin, SEMÁNTICA VISUAL de las imágenes simbólicas.

    Gracias por participar en MIACGC.
    Ebriga Black

  4. Le agradezco, inmensamente Orlando su aporte. El punto radica en que MIACGC respeta en demasía los derechos de autor, y al parecer, este libro aún los conserva (o por lo menos dentro del área de protección intelectual que comprende a este blog, Argentina, 70 años contados luego de la fecha de muerte del autor de la obra).
    Asimismo, su contribución es valiosísima; pero debo aclarar que MIACGC evita cualquier vinculación al respecto de la infracción que atañe a los derechos de propiedad intelectual aún en vigencia.
    Le envío mi correo ante cualquier consulta o aporte que deseara realizar.
    Nuevamente, gracias por colaborarnos.
    Ebriga Black

  5. Es verdad que no todos los signos tienen equivalentes reaccionantes, es por eso que utilizé palabras como “intentan” o “casi”. Cuando usted observa una flor, sabe que esta no debería emitir sonido alguno. Vaya sorpresa podría llevarse uno al escucharle hablar por ejemplo, como sucede en algunos casos de alucinación.
    Me refería mas bien a que, los sistemas de signos tienden a aislar los valores por medio de esta “aproximación”. Esto genera una especie de cierre. Pues no se le permite a los sentidos percibir un umbral que no pertenezca al conjunto preconcebido.
    “Algunas veces”, algunos niveles de intensidad del maya se hacen lo suficientemente fuertes como para una persona perciba algo que normalmente no puede, este cierre bloquea el proceso de “vitalización” y finalmente el cerebro no le muestra el acontecimiento. Pero se sorprendería al saber que “muchas veces” son los niveles de intensidad de sus sentidos quienes se incrementan hasta el punto de captar signos de una frecuencia superior o inferior al límite, sin embargo, el cierre que menciono le convierte en uno pobre inocente de la “realidad”.
    Encantado por el contacto con vuestra merced…

  6. Oh… “vitalización” es un error que he cometido. “Virtualización” es la palabra correcta, mis disculpas.

  7. Miles… cientos de neuronas han muerto irremediablemente en mi cabeza al leer este artculo, pero en sus ultimos alientos susurraron algo que no podria no preguntar:porque darle un enfoque tan existencialista al caso? o sea no me aclara en nada la persepcion que debria tener de un “ellos” no obstante la verdad en canto a una concepcion queda anclado a la subjetividad lo que alguien me podria explicar es de Acaso de respuestas hasta la verdad se inventa?

    NO ENTIENDO!!!

    La simeotica se dezplaza meramente en el campo de la teoria. La verdad se encuentra en la nada vacia del simbolismo auqnue no sepamos su nombre considero que puede ser observada y descripta aun sin saber su nombre

    LAS CATEGORIAS VISUALES QUE CONOCEMOS Y ESTABLECEMOS NO SON PARCELAS DE LA REALIDAD SINO CATEGORIAS DEL CONOCIMIEN_dijo_ no porque no puedas nombrar una cosa no significa que no se encuentre en un plano fisico o que simplemente exista, en donde sea capaz de ser registrado, por lo que entendi es que tipo que si o tiene un nombre no existe.

    Las manzanas son rojas porque se encuentran en un plano fisico, no porque podamos verlas sino porque interactuan leyes universales que existieron antes de que exista un sujeto que las nombre para que exista ese bulto al que llamamos “manzana” y en el caso de que esa ffruta no sea nada, no porque hipoteticamente hayamos olvidado su nombre se convierte en un pedazo de gelatina rosada y pegajosa a nuestros sentidos, continua siendo ese cascote de ese color que no recuerdo o al que no me educaron a nombrar

  8. Le doy mi sentido pésame, en lo que se refiere a sus neuronas, digo…
    Lo que ud. perciba, bajo ningún punto de vista, podría catalogarse como verdad. Está plagado de puntos de vista propios. Sus filtros subjetivos tiñen dicha percepción, a no ser que usted sea un robot, no podría elaborar un “razonamiento” neutral al respecto de ningún tema; o debería abandonar lo que sabe y limpiar cualquier vestigio de conocimiento previo para elucubrar sobre una temática específica. Puede hacerse, no se lo niego, pero el adiestramiento mental que debe realizarse implica mucho tiempo de concentración al estilo budista, por nombrarle un modo.
    Hay hechos reales (verdaderos) que, dentro de un marco “humano” pueden prefijarse como parangón de análisis. La manzana, señora, no es roja, y esta calidad colorimétrica propia, no se debe, de ninguna manera a que se halle en un plano físico, exclusivamente.
    Imagínese si establecemos un supuesto lógico “hipotético” y por una causa “creíble” todos los seres humanos olvidamos que ese fruto se denomina manzana, incluso, si olvidamos que ese “color” que describimos alguna vez como rojo puede llamarse así… Deshacemos la calidad “manzana”, este fruto podría ahora llamarse “auto” y cada uno de nosotros lo aceptaría como tal. El registro de cientos de “enseñanzas, errores, exámenes” queda en la memoria colectiva de los pueblos, si todos creyéramos que una silla ya no puede sostenernos, dejaríamos de justificar su existencia y adiós elemento que nos sirve para sentarnos.
    La manzana no existía antes de los humanos. Quizás exista como objeto manzana en el Universo sólo para quienes habitamos el globo terráqueo. Manzana se denomina a partir de alguno que la nombró como tal. El sistema visual sostiene además esto. Todas las propiedades que se desprenden de nuestra visión, incluso el hecho de la velocidad finita de la luz, refracción, reflexión, inclusive la incidencia de la luz sobre nuestras retinas, hacen que “las manzanas sean rojas”. En este sentido, y si logra hacerlo hablar, pregúntele a un gato de qué color ve estos frutos. El espectro en infrarrojos del animal, seguramente arrojará un “color” distinto al contenido en las imágenes que puede recibir un ser humano.
    Cito de Wikipedia:

    La primera parte del sistema visual se encarga de formar la imagen óptica del estímulo visual en la retina (sistema óptico). Esta es la función que cumplen la córnea y el cristalino del ojo.
    Las células de la retina forman el sistema sensorial del ojo. Las primeras en intervenir son los fotorreceptores, los cuales capturan la luz que incide sobre ellos. Sus dos tipos son los conos y los bastones. Otras células de la retina se encargan de transformar dicha luz en impulsos electroquímicos y en transportarlos hasta el nervio óptico. Desde allí, se proyectan a importantes regiones como el núcleo geniculado lateral y la corteza visual del cerebro.
    En el cerebro comienza el proceso de reconstruir las distancias, colores, movimientos y formas de los objetos que nos rodean.

    Existen millares de hechos en la “cotidianeidad humana” que todavía no han sido nombrados y clasificados. Es más, muchos sentidos, además de los conocidos (visión, tacto, olfato, etc) aún no han sido descritos. Lo cual, de ningún modo implica que no existan.
    Precisamente señora, los sistemas de enseñanza, obnubilaron la comprensión humana, reduciéndola, en el peor de los casos, a los que “otros” querían que comprendiéramos. O dígame usted, por qué el alfabeto hebreo conserva (obviamente para quienes saben interpretarlo de la forma correcta) para cada signo gráfico que lo conforma un olor, un color y un sonido diferentes. No cree que si leyéramos la “Biblia” usando esta lengua, el sentido de lo “aprendido” cambiaría radicalmente.
    Dentro de lo que nos cabe como humanidad, y mediante las “atrofiadas” herramientas físicas que aún conservamos (visión) podemos aprehender el mundo que nos circunda, el humano. Lo cual no expresa certeramente sea lo único que existe en todo el Universo. No espere que un extraterrestre (si es que los hay) entienda a la Tierra, sus habitantes y circunstancias del mismo modo que nosotros.
    No espere que los Inmortales se vean como una manzana, aunque tampoco arriesgue que contradicen totalmente dicha calidad. O el gran poder de los eternos relativos…
    Prefiero las peras.
    Y por favor, la Semiótica sienta las bases de la práctica analítica, ¡infórmese al respecto! Desde el vamos semiótica y semiología distan algunos puntos claves, busque a sus precursores Pierce, Saussure. Hija de tales, la pragmática asiste al universo teórico, orientando tales análisis hacia el área práctica. Y, aunque le suene muy “volado” al escribirlo “la verdad NO se encuentra en la nada vacía del simbolismo”, los símbolos, sus significantes nos acercan de un modo más “tangible” a la verdad. La Nada es la Nada, señora. Los símbolos, representaciones emulando EXISTENTES.

    Ebriga Black

  9. La verdad… el mundo físico y el mundo psíquico, maleables ante la magia y la teúrgia relativamente, no pueden revelar la VERDAD a menos que se recurra a los símbolos. Los signos, por otra parte, deben ser afinados con un conocimiento mucho mas puro y antiguo. Un conocimiento que a diferencia de la ciencia, no avanza; no lo hace porque es absoluto, solo se revela a quien es capaz de destruir los sistemas “profanos” que utiliza esta sociedad “light”. En esa medida, un inmortal no es diferente de un humano para quien no posee la conciencia alineada en cierto grado superior con ese conocimiento. Me parece que ciertas cosas no se pueden tomar a la ligera mi lady Rebeca, no si en verdad se desea traspasar las fronteras de lo convencional. Siéntase segura mientras tanto…

  10. tranqui por las neuronas se han repuesto milagrosamente luego de la respuesta que me supo a reglaso por la cabeza, puedo decir que o despertaron o que solamente se desmayaron, GRACIAS por cortas mis orejas

  11. Sauludos
    yo me preguntaba ¿que sucede pues con los daltonicos? depende del tipo de daltonismo, pero en general son capaces de distinguir mas matices del color violeta que las personas sin defectos de conos, y son capaces de ver cuerpos,entidades,elementos… camuflados.
    Aprovecho para agradecer por el esfuerzo y dedicacion que prestais en esta pagina en pos de exponer tan grata informacion, y permitir que un servidor se sacie responsablemente de ella.
    muy agradecido
    Muelle

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