Mitología eslava: Problemas de distribución dialectal (estudio de un caso: el vampiro) por E. E. Levkievskaja

[…]

La unidad tradicional en la descripción del sistema mitológico fue y sigue siendo el personaje mitológico. La incomodidad de este enfoque, insuficiente para la descripción de tradiciones locales, se vuelve sensible cuando se aboca a la descripción comparativa de varias tradiciones mitológicas eslavas y toca el problema de la identidad del personaje mitológico. De hecho, si entendemos por personaje mitológico un conjunto de signos pertinentes bajo un nombre, resulta claro que en distintas tradiciones este conjunto comprenderá signos en partes diferentes, además de que el nombre en sí mismo puede ser modificado. Es por esto, que con la descripción de la tradición a través de un sistema de personajes mitológicos, el investigador está obligado, contra su voluntad, al problema de la identidad del personaje mitológico sobre todo el territorio eslavo. En efecto, ¿qué derecho tenemos a comparar el vampir balcano, el opyr de los Cárpatos y los “condenados” rusos (заложный покойник) y describirlos como un todo? Si tenemos en cuenta la unidad tradicional de estudio para el personaje mitológico, todas las señales de cada uno de estos seres malignos, e incluso sus nombres, son muy diferentes, y la cuestión de la identidad del personaje no se ha resuelto aún.
[…]

1196401004_2

заложный покойник

La creencia en vampiros se basa en la concepción común para todos los pueblos eslavos de la existencia de dos tipos de muertos: aquellos en los que el alma, después de la muerte, ha encontrado el descanso en el “otro” mundo”y los que continúan su existencia post mortem en la “frontera” de ambos mundos. Las nociones al respecto del vampiro eslavo están repartidas de forma desigual: especialmente desarrolladas en los Balcanes, donde fueron fuertemente afectados por la del volkolak y por el karakondzul, las que se debilitan al nordeste del mundo eslavo, y se reduce hasta desaparecer sobre el territorio de la Rusia septentrional. Sin embargo, la diferencia entre las partes suroeste y nordeste del mundo eslavo no concierne tanto a la elaboración cuantitativa de un conjunto de concepciones sobre el personaje, como a las importantes distinciones cualitativas, que D. K. Zelenin estima como fundamentales para describir la variante eslava oriental del vampiro, como un personaje mitológico autónomo, como un “condenado”, aunque débil para ligarse al parentesco de los eslavos del sur y del oeste (Zelenin, 1916). Algunos investigadores contemporáneos caen en el extremo opuesto, sin percatarse de las diferencias dialectales fundamentales en el personaje, atribuidas a su variante eslava oriental, que se encuentran sólo en las creencias de los Balcanes (véase, por ejemplo, el artículo “Упырь” en Diccionario mitologico, M., 1991).
Ya los nombres dados a los vampiros reflejan importantes diferencias dialectales. La mayoría de los nombres tornan a la raíz opir (u opyr), que no posee etimología clara. Algunos investigadores derivan opir del verbo serbio piriti (Vasmer, 4, 165), que refleja una particularidad importante del aspecto del vampiro eslavo del sur: la apariencia hinchada. Según otra hipótesis, opyr significa “no sujeto al fuego” (o -prefijo negativo y pyr -fuego, quemar; cfr. Lukinova, 1984, 123). En la raíz opi(y)r se relacionan palabras como: vapir, opyr, upir (ucraniano), upor, vupor, vampir (búlgaro, serbio), wampir (polaco), upor (casubio), upir (checo), etc., además de modos de deformación eufemística del tipo: lepir (búlgaro), lampijer (serbio), opi (polaco).Otros nombres de vampiros destacan la posesión de este, de una cierta ciencia: wieszczy (polaco, casubio), viščun (Dalmacia, Istria), el vínculo con el mundo de los antepasados: dedejko (búlgaro), su naturaleza “física”: platnik (búlgaro, “carne”). El vampiro puede heredar los nombres de otros personajes: zducha (Monténégro, Skok III, 636), strzygon (Pequeña Polonia), drakus (Rodopi). En Croacia y Dalmacia, se usan nombres como: vukodlak, ukodlak, vuk. (1)
En este sentido, el material ruso se caracteriza por un conjunto de peculiaridades. En primer lugar, la forma upyr, conectada con los eslavos del sur y el oeste, sólo se conoce en las zonas meridionales, además de Ucrania, mientras que en el centro de Rusia y el norte, los términos construido a partir de esta raíz se desconocen. En segundo lugar, es evidente que para este personaje, no existe en la tradición rusa un nombre general, aunque sabemos de nombres locales, especialmente mertvjak (Zelenin, 1916, 3). Algunos sustantivos eslavos del sur y del oeste referidos a vampiros, reflejan su vinculación con el mundo de la muerte y los ancestros: búlgaro grobnik (del búlgaro grob, tumba), polaco morus (del latín mors, muerte), búlgaro tenec (sombra), búlgaro dedejko, etc. Esta precisa ausencia de un nombre común para el vampiro dentro de la tradición rusa llevó a D. K. Zelenin a utilizar en su descripción de este personaje, entre los eslavos orientales, un término que se ha ampliado sólo para la provincia de Vjatka, el “hombre condenado“.

serbiabulgariavukodlakpng

Vukodlak (Serbia, Bulgaria)

Las creencias sobre el origen de los vampiros también revelan diferencias entre las distintas regiones eslavas. Hay en estos dogmas un conjunto común de razones que explican la transformación del hombre en un vampiro: el incumplimiento de las normas de ritual funerario, el destino, la trasgresión de normas de comportamiento, el peso de los pecados personales. Aunque la realización, el significado o la frecuencia de cada una de estas razones son diferentes para las distintas zonas eslavas.
Se puede considerar común a todos los eslavos la creencia que la razón principal de la transformación en vampiro se debe a una muerte prematura y no natural (especialmente por suicidio), lo que significa que el hombre no dirige su vida hasta el final: “Cuando un hombre muere de muerte natural, va al cielo o al infierno, como diablo. Pero aquel colgado o ahogado, no irá a los cielos: permanecerá sobre la tierra. Como Dios no le ha llamado, vagará hasta que llegue su hora” (Poles’e, en la región de Volhynie ; Kudrinskij, 1894, 107). Esta creencia aún se conserva en la mayoría de las regiones eslavas, en particular en los Cárpatos ucranianos, donde, si se pregunta “¿Un difunto después de su muerte puede pasear sobre la tierra, entre los vivos?”, los nativos responden que tales hechos eran comunes durante los años que transcurrieron después de la guerra, cuando, los pudzala -soldados muertos en la guerra- erraban. Dentro de las tradiciones alejadas, la idea de muerte injusta se concreta así: se consideran como vampiros las personas que murieron a causa de heridas, por brotes epidémicos, etc., quienes no han sido llorados, o enterrados con los debidos respetos (Ucrania subcarpática, Polonia, Yugoslavia), los que han muerto sin confesión (Ucrania subcarpática, Polonia), en la oscuridad (Serbia), en el exterior (Macedonia), durante Navidad (Macedonia), quienes no han desempeñado sus funciones naturales, como asegurar su descendencia (Macedonia), los que fallecieron sin haber escuchado una oración (Ucrania subcarpática, Macedonia), etc.

La trasgresión de las reglas del ritual funerario, como explicación de la transformación del muerto en vampiro, es un patrón inherente a un mayor o menor desarrollo de las creencias entre los pueblos eslavos. Aunque es en la tradición de los Balcanes donde se nota más característica y concreta, mientras que entre los eslavos del este, con exclusión de los Subcárpatos ucranianos, es muy débil y se sitúa fuera de un conjunto de patrones que conforman la noción de personaje mitológico. Los eslavos del sur pensaban que el periodo entre la muerte y los funerales presentaban el mayor peligro de transformación de un difunto en vampiro. Esto se produce si sobre el cuerpo del muerto se posan determinados objetos (Bulgaria, Macedonia, Serbia), si un animal, en especial un gato, salta por encima de él, si le sobrevuela un pájaro, si la lluvia cae sobre el cadáver (Bulgaria), si las personas que transportan el muerto hasta el cementerio regresan (Bulgaria). Según las creencias serbias, se convierten en vampiros todos los que están enterrados en el lugar donde ha impactado una estrella fugaz.
El destino (судьба), una combinación de circunstancias independientes a la voluntad del hombre, pero predeterminante al “vampirismo”, constituye la razón más significativa de creencias de los eslavos de oeste y de los Cárpatos; esto se corresponde con las creencias de los eslavos del sur, pero sobre el territorio de los pueblos eslavos orientales se reduce a la nada. Pensemos que si en una familia, los hijos nacidos después del quinto o séptimo hijo se convertirán en vampiros (Ucrania subcarpática), se piensa lo mismo de un niño nacido envuelto en una membrana (Kashubes). Además, consideremos que las personas con dos almas o dos corazones, los двоедушники (2), se transformarán en vampiros; esta creencia característica de los eslavos occidentales también puede visualizarse en los Cárpatos.
La trasgresión de las normas formales de comportamiento es una razón que conecta la zona de los Cárpatos a la de los eslavos de oeste y sur. En estas tradiciones, la transformación de un hombre en vampiro se explica desde un comportamiento incorrecto de los padres antes del nacimiento del niño: si en una iglesia, una mujer embarazada, miraba al sacerdote portando el cáliz (Galicia), si ella pasaba entre dos mujeres embarazadas (Cracovia). Entre los eslavos del sur, una mujer embarazada no debía comer los restos de un animal muerto por un lobo o el niño se convertiría en vampiro. Asimismo, los serbios piensan que un buen creyente no puede transformarse en vampiro, sólo están más expuestos los cristianos que tienen relaciones sexuales con los representantes de otras religiones (3) (Dmitrijevic, 1903, (4). Un niño concebido por sus padres durante la Cuaresma o alguna festividad similar se convertirá en vampiro (Cárpatos, eslavos del sur).
Por último, se da como explicación de vampirismo el pecado personal, el que hace que la tierra “rechace” al muerto, uno de los motivos más frecuentes en las creencias rusas sobre fallecidos errantes, cuyos cuerpos no se descomponen en la tierra. Estos muertos son personas que han sido maldecidos por sus padres, quienes le faltaron el respeto a sus madres, inmorales, asesinos, avaros, borrachos y otros pecadores; además de brujas, hechiceros, magos, encantadores (esta creencia es la más característica entre las creencias ucranianas). Los rusos creen que “si el cuerpo tarda mucho tiempo en descomponerse en la tierra, este es un signo certero de que el muerto era pecador y la tierra por eso rechaza sus restos” (antiguo distrito de Pošexon’e, provincia de Jaroslavl’; Balov, 1898, 91).

41040449_upir

Упырь (Pueblos eslavos orientales)

Para algunas de las características dialectales, las creencias de los Balcanes también pueden oponerse al resto de la tradición eslava. Pueden ser considerada como específica
de los eslavos del sur la idea de que un hombre muerto se convierte en un vampiro durante los cuarenta días después del funeral. Si durante este tiempo no se destruye, la sangre que ha chupado le da fuerza y puede vivir mucho tiempo entre los hombres, sin regresar a su tumba. Hasta el cuadragésimo día es invisible (la plǎtnik Bulgaria), entonces su alma se transforma en cuerpo pero sin huesos (la samsomolec Bulgaria) y, finalmente, sus huesos van creciendo y definitivamente se convierte en un vampiro.
Las creencias acerca del aspecto de un vampiro proporcionan también el material para el dialecto cotidiano. Entre todos los eslavos el vampiro es representado como un hombre muerto, vestido con su ropa de entierro. La particularidad de este, entre los eslavos, es su rostro, anormalmente rojo. Compárese con la expresión casubia “červoni jak vešči” (rojo como un vampiro). En todas las tradiciones, excepto la rusa y la bielorrusa, encontramos mención de diversos signos anormales relacionados a este personaje: un tamaño enorme, una cabeza (Polonia) y dos dientes enormes (Polonia, Bulgaria), cola (Ucrania), no tener cejas Una protuberancia excesiva sobre la rodilla, oculta un agujero por el cual el alma vuela (Polonia), nariz (Bulgaria, Servia) la columna vertebral o las manos (Bulgaria).
Para los eslavos del sur, las siguientes son características distintivas para los vampiros:
_ Se hinchan como una bolsa. No tienen huesos, lo que les facilita atravesar pequeñas aberturas (ej. a través de una cerradura). A menudo, la inflamación se explica porque no proviene de su muerte, sino del diablo que se metió entre su piel (Ucrania, Serbia, Macedonia).
_ Un vampiro puede cambiar su aspecto, adoptando la forma de un animal, especialmente de uno que saltó sobre su cadáver antes del entierro (Bulgaria, Serbia); además puede convertirse en gato, perro, pollo, vaca, un caballo blanco, cordero, rana, etc. Entre sus familiares, muestra su forma humana, para los extranjeros, su aspecto animal (Serbia, Bulgaria). También puede poseer la apariencia de objetos como una bolsa de Gajda (instrumento musical) lleno de sangre (Bulgaria). Asimismo, cuarenta días después del funeral, el vampiro es invisible o aparece bajo la apariencia de una sombra o una ráfaga de viento, con la silueta de un animal o un hombre.
El aspecto fantástico de este personaje es típico entre las creencias de los eslavos del sur y del oeste: un hombre que lleva su cabeza bajo el brazo (Ucrania, Polonia), un hombre con un cráneo, en el que el fuego lo quema (Kashubes), una cabeza de hombre-perro (Bulgaria).
Entre los eslavos, la característica común para reconocer a un vampiro es la falta de descomposición de su cuerpo; generalmente se muestra negro e hinchado, además de no descomponerse en la tumba. Un testimonio verificado en la antigua provincia de Vladimir: “Estos cadáveres enterrados no se hallan en decadencia; hay cuerpos incorruptibles, como los de hechiceros, brujos, suicidas, borrachos y los que han sido maldecidos por sus familiares, aunque siguen muertos no se pudren en el suelo porque la tierra los rechaza. (Zavojko, 1914, 86) (4).

Las tradiciones de los eslavos en el oeste, sur y Ucrania han desarrollado muchas y complejas razones relacionadas con la capacidad de reconocer a un vampiro o predecir la transformación en un, independientemente de los motivos que promueven la tradición de los pueblos eslavos orientales. Personas susceptibles a convertirse en vampiros son: quienes mantienen los ojos abiertos después de la muerte (Bulgaria), los enterrados con las uñas largas (Bulgaria), etc. Se reconoce a un vampiro gracias a los siguientes signos: no arroja sombra (eslavos del sur), en la noche, su cuerpo está frío (Macedonia). En los cuentos eslavos del sur un vampiro muerto deja un charco de sangre o de un material gelatinoso.
Según las creencias comunes a todos los eslavos, la residencia de un vampiro es su tumba, desde donde va a visitar su casa y las residencias de aquellos con quienes tuvo relaciones sexuales durante su vida. La zona de acción del vampiro se limita a su pueblo o varias aldeas cerca del cementerio, ya que cada mañana debe retornar a la fosa común, según las creencias de los eslavos occidentales y orientales.
En todas las creencias eslavas, el período de actividad de este personaje es durante la noche, hasta que el gallo cante. Teniendo en cuenta que entre los eslavos del sur (Dalmacia, sur de Serbia) y al oeste de Ucrania, las creencias en vampiros se mezclan a menudo con las creencias sobre el volkolak.

La actividad perjudicial de los vampiros

Toda la tradición eslava considera al vampiro como un ser dañino para el hombre. Lo más grave y peligroso es la capacidad de influir sobre los fenómenos naturales y atmosféricos, que influyen en la vida normal de cualquier comunidad. El vampiro es el responsable de los desastres naturales, incluyendo el granizo, heladas tempranas, la sequía y las epidemias, especialmente la peste (en Ucrania, durante el siglo XIX, hubo informes de casos de “piras vampíricas”, construidas durante la epidemia de cólera, ya que se los acusaba de propagar la plaga. Cf. Franko, 1991, 512-526).
Los parásitos de los muertos son peligrosos para los seres humanos, animales y cultivos. Los que están más expuestos a los ataques de vampiros son los niños pequeños, los recién casados, los jóvenes en edad de casarse. La idea de que los vampiros asfixian a sus víctimas y beben su sangre se encuentra principalmente entre los eslavos del sur. Los medios utilizados por el vampiro para dañar a la gente son muy numerosos y varían de acuerdo a la tradición. Invisibles, esperan a los viajeros durante la noche (Bulgaria), los atraen con una vela (Kashubes), atraviesan a los viajeros dormidos con una gran espada, matándolos (Serbia). Después de su muerte, un vampiro puede llevar a toda su familia a la tumba (Ucrania, Polonia, Kashubes), arruinando las vidas de sus descendientes (Cárpatos). Matan tocando una campana y gritando nombres: el que lo oye, muere (Polonia, Kashubes). Entre los eslavos orientales no hay ningún rastro de estas creencias, por los inconvenientes que creen conlleva el encuentro con los muertos, peligroso para los humanos.
Las creencias acerca de los daños que causan entre los animales domésticos son típicos de los eslavos del sur y ucranianos: beben su sangre (especialmente de animales jóvenes), toda la noche persiguen a los caballos y vacas (Bulgaria), y, como las brujas, toma la leche de las vacas (Ucrania).
Además se cree el vampiro causa estragos en la economía interna, destruyendo la cosecha: desordena los objetos de la casa, rompe los vidrios de las ventanas, las cerraduras de las puertas (Rusia). Para los ucranianos, el vampiro se asocia a menudo con las brujas, él es su líder (Xar’kov), las conduce al Sabbat (Pokut’e).
Algunas creencias acerca de la vida “sexual” del vampiro son típicas entre los eslavos del sur. Viven con su viuda (eslavos del sur), con niñas desfloradas (Bulgaria). Un vampiro, cuyos huesos fueron rechazados por otro pueblo, suele casarse con una mujer que no sospecha su pasado (tema de muchos cuentos serbios y búlgaros). Los niños nacidos de una relación amorosa con el fallecido se convierten en vampiros o vampirovic’i (Serbia). Estos niños no tienen sombra (Serbia), poseen una cabeza grande y no tienen huesos (Bulgaria). Los eslavos orientales conocen sobre las visitas nocturnas de un fallecido a su mujer, relacionados a criaturas mitológicas, como el naleta ruso o la litavcja de los Cárpatos, saben de la visita de éstos a las esposas bajo la apariencia de su difunto marido. Presumiblemente, en este caso, los motivos de la “vida personal” de este personaje están en la tradición eslava oriental registrados como “desalojados”, independientemente de la creencia básica en vampiros, los que ya adquirieron una existencia independiente.
Existen conjuros y maneras universales de transformar a un vampiro en inofensivo. Entre los eslavos, el principal modo de prevenir las molestias causadas luego de la muerte de un difunto peligroso están relacionadas con las normas funerales. En la tradición de los Balcanes la más importante es respetar escrupulosamente las exigencias y prohibiciones durante el funeral: nunca dejar a los muertos solos durante el día o la noche, mantener siempre la luz en el hogar, dejar afuera de la residencia a los animales, evitar pasar durante tres días por el sitio donde el cadáver fue colocado, etc. Además, se perfora la piel de todo el cuerpo con agujas para que el diablo no pueda residir en él, haciendo que se hinche, o se corta en pedazos al cadáver y así se lo entierra (eslavos del sur), se le hunde en los talones objetos puntiagudos para que el difunto no pueda levantarse. Se le coloca tierra sobre el pecho (Bosnia Herzegovina), un cuchillo en la cabeza (Macedonia), se le dibujará sobre el cuerpo una cruz con cera de vela (Croacia), se arrojará el zapato derecho del fallecido en el río (Serbia, Macedonia), etc.
Un trato característico de la tradición de los eslavos orientales está vinculado a las particularidades de la sepultura de los “muertos condenados”. Existió una estricta prohibición de enterrar a los muertos en el cementerio, especialmente aquellos perteneciente al grupo de los “peligrosos” (suicidas, borrachos, gente maldecida por sus padres, así como aquellos que durante su vida fueron considerados brujos), ya que la trasgresión daba como resultado desastres naturales, malas cosechas, enfermedades, etc. Era costumbre enterrar a los fallecidos en el lugar de su muerte, los límites de los campos, las intersecciones, lugares pantanosos, barrancos. Los eslavos del este evitan poner los muertos en el suelo, prefieren tirarlos en barrancos, abandonando su cuerpo en la cima de una colina, característica que ha sobrevivido hasta principios del siglo XX, a pesar de la oposición de la Iglesia y las autoridades. (cf. las pruebas señaladas por D. K. Zelenin – Zelenin, 1916).
Entre los eslavos occidentales estas medidas preventivas son escasas, ya que se creía que el destino de estas personas era inevitable. Pero se tomaban algunas precauciones, en aquellos casos en los que el peligro de convertirse en un vampiro era previsible desde el nacimiento. Si el bebé nacía envuelto en una “membrana”, ésta debía quemarse y dar de beber al niño las cenizas mezcladas al Agua bendita (Kashubes).
El modo preventivo más conocido consiste en repartir dentro de la tumba semillas de amapolas silvestres y por todo el camino que va desde la casa hasta el cementerio, durante la procesión de entierro. De esta manera, el difunto no puede regresar hasta su casa hasta que no haya recogido todas las semillas esparcidas. Si, a pesar de esto, el muerto ya comenzó a dañar, es decir se presentan los signos de sequía, daños por granizo, entonces los modos de destruir al vampiro son comunes entre todos los eslavos: se abre la tumba, se decapita al cadáver le coloca la cabeza entre las piernas, se lo acomoda boca abajo y en esta posición se lo entierra de nuevo, en otro lugar. Los eslavos del sur gastan gran parte de sus ingresos intentando proteger sus casas de estas incursiones: ajo, pequeñas cruces de espino blanco, mecheros o cualquier otra receta apotropaica.
A pesar de las importantes diferencias entre las creencias de vampiros en las distintas regiones eslavas, se puede distinguir un “núcleo” de motivos y creencias concernientes a este personaje común entre todos los eslavos. Estas son los principales características que reflejan su afiliación como muertos “impuros”, que “no encuentran la paz en otro mundo, persona que murió de una muerte prematura y antinatural: el estado de su cuerpo, que no conoció la descomposición, el “estilo de vida” nocturno, el hecho de vivir en una tumba, el daño que pudo representar para los vivos y la capacidad de generar catástrofes naturales y, por último, los medios empleados para destruirlo, que simbolicen su muerte final. Al mismo tiempo, no podemos decir que las creencias en vampiros bajo el dialecto eslavo sean homogéneas, las características dialectales permiten distinguir al menos cuatro áreas. La particularidad del conjunto de creencias eslavas orientales es la integración de un máximo de tratados comunes a todos los eslavos y un pequeño número de características puramente dialectales. En otras palabras, la versión eslava oriental de este personaje se reduce casi hasta el “núcleo” eslavo común e incorpora tres características dialectales primordiales: la falta de un término común para los “muertos condenados”, su origen (el del pecador que transgredió durante su vida las normas morales), y la forma particular de sepultura, que consiste en evitar poner la difunto sobre el suelo. Así pues, la aparente falta de elocuencia ante la versión de los eslavos orientales de los muertos errantes, su aspecto distintivo de vampiro de otras tradiciones eslavas se explica por la ausencia de un sistema desarrollado de motivos dialectales y de temas, que resurjan de las formas dialectales eslavas comunes.
Las creencias de los eslavos occidentales también tienen una serie de rasgos específicos: la creencia de que los vampiros son criaturas con dos almas y dos corazones, cuya existencia bajo estas formas no depende de sí mismos.
En la zona de los Cárpatos esta idea es más compleja y distintiva que en los demás lugares. Muchos datos hacen suponer que el tipo de vampiro de los Cárpatos ha sido asimilado y conceptualizado bajo el influjo de las creencias de los eslavos del sur o del oeste y no es puramente autónoma. Así es como puede notarse la presencia del tipo eslavo de vampiro con una enorme cantidad de signos y elementos locales, las que crean una importante mezcla de creencias concernientes a este personaje.
Sin embargo, este “abigarramiento” manifiesto, no refleja una falta de unidad en la mitología eslava, sino más bien la realización de una constante en común en el dialecto.

Traducción del ruso a francés por Martine Roty.
Traducción del francés al español por Ebriga Black.

Notas:
1) Entre un gran número de aberraciones, se debe agregar la opinión de que en la tradición folclórica rusa para designar al vampiro se emplea la palabra vurdulak (véase la ausencia de esta palabra en todos los diccionarios regionales rusos, como en el diccionario de V. I. Dal’). La palabra vurdulak entró en la lengua rusa literaria gracias a Puškin, quien la empleo exclusivamente en el poema “Marko Jakubovič” y “Vurdalak“, en el ciclo de los  “Cantos de los eslavos del oeste” (Словарь языка Пушкина, I, 410). Este ciclo, como es sabido, es traducción del libro de P. Mérimée, Guzla o selección de poemas ilirios, reunidos en Dalmacia, Bosnia, Croacia y Herzegovina. Puškin traduce simplemente la palabra utilizada por Mérimée y la concede como artificio para la tradición popular eslava del sur: en Croacia y Dalmacia para designar el vampiro en empleo de expresiones del tipo: vukodlak, ukodlak, vuk. El hecho es que la palabra vurdalak es utilizada por el mismo Puškin como extranjerismo, lo cual se explica por su modo de definirlo: “los vurdalak, vudkodlak, upyr son muertos que salen de su tumbas y chupan la sangre de los vivos (ушкин, 1949, p. 193).

2) Estas creencias también existen con respecto a otros personajes mitológicos. En Polonia, el alma doble se atribuye a la zmora, un demonio femenino que sofoca a la gente durante la noche; en los Cárpatos esta característica se le atribuye a la bruja (ved’ma).

3) Acerca de la trasgresión de la conducta sexual como explicación de la transformación en un vampiro. La creencia serbia sobre los judíos, quienes nunca podrán convertirse en vampiros porque respetan la pureza del cuerpo y no tienen relaciones con personas de otras nacionalidades (Dmitrijevič ‘, 1903, p. 4).
—————————

Fuente: E. E. Levkievskaja, Instituto de Estudios Eslavos y de los Balcanes, Academia de Ciencias, Moscú.

2 Respuestas a “Mitología eslava: Problemas de distribución dialectal (estudio de un caso: el vampiro) por E. E. Levkievskaja

  1. Cordial Saludo a ustedes, investigadores y buscadores.
    He visto, algunos de sus posts, en este su sitio, lo cual se nota y esta demás comentar la calidad de estos.

    Al parecer les ha sucedido como a muchos, que movidos por su deseo inicial de los hechos, este los ha llevado a buscar o a encontrarse con lo que apunta no este si no todos los temas que apetese el “ser humano”. Veo que han encontrado algo más ustedes investigadores, y no tiene nada que ver con los “vampiros” o esta especie de “no-seres”.

    Quiero compartir lo siguiente, si bien cabe la posibilidad de que no somos la única especie inteligente en este y otros planetas, considero que el apoyo que este conocimiento nos empujara no solo a maravillarnos si no a conocer mas de nuestra naturaleza.

    Y esto esta relacionado con lo siguiente, podrá llamarse fábula, historia, leyenda o cualquiera que se acomode a sus impresiones intelectuales emocionales.
    “Cuando la humanidad se olvido de como alimentarse, aparecieron los animales y los vegetales;cuando la humanidad olvidó su conexión con lo divino, aparecieron las religiones; cuando la humanidad olvidó como gobernarse aparecieron los reinos, junto con sus reyes;…adherido a cada aparecimiento, se encuentra inherente también el otro lado.

    Sin más me despido no sin antes recomendándoles buscar a cerca de Akhkharu en las escrituras antiguas sumerias.

  2. ¡Agradabilísimo comentario nos deja cheo_avandaro! Como ud. lo ha expresado, es la curiosidad o el hecho de no haber olvidado la pregunta que más pronunciamos durante la niñez (¿porqué?) lo que nos incentiva a investigar acerca de vampiros.
    También soy una convencida de que no somos ni la raza más perfecta y mucho menos el último eslabón en cuanto a cadena evolutiva humana; tal vez nos superen “otros”, tal vez les ganemos, siempre apoyados por las teorías que insertan los puntos de vista, claro.
    Si partimos del hecho que nos muestran la mayoría de las antiguos mitos y la intrínseca repetición tan “extraña” de conductas y arquetipos a la hora de la formulación de la creencia, somos, poseemos, creemos, como buenos “hijos hereditarios” aquello que se formuló anteriormente. Difícilmente en estos tiempos pueda surgir del consciente popular un ser que supere al vampiro, en cuanto a la fascinación que durante siglos provocó ( y sigue haciéndolo) en las personas y su imborrable talla atemporal de “fenómeno sin aparente explicación”.
    De acuerdo con usted también. Dadas nos han sido las herramientas y la capacidad para adquirir conocimiento. Quizás sólo debamos creernos capaces de mirarnos y observar el mundo que nos rodea con un cierto grado de voluntaria responsabilidad. Crecer siempre nos ha implicado pérdidas irreparables, ¿que tal si comenzáramos a guardar aquel material que por “impropio, irrelevante, desfasado” hemos obviado?
    Un gusto enorme leer su comentario y sinceras gracias para su persona.
    Ebriga Black

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s