Polonia fue vampiro…

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El pintor

Bolesław Biegas viaja a Francia en 1918, invitado por sus compatriotas allí refugiados. En la Exposition des peintres et sculpteurs polonais au profit des mutilés de l’armée polonaise en France, presenta sus esculturas. El grupo artístico Sztuka, del que formaba parte desde 1901, aclama su participación. Esta cofradía de artistas polacos bregaba sobre las distintas funciones que desempeña el arte en el entorno social de un pueblo (estética, educativa, terapéutica), pero diferenciaba dicha utilidad de la intencionalidad intrínseca artística, ya que los registros históricos continuamente lo vinculan a criterios dogmáticos (mitológicos, folclóricos, tribales, etc.).
Así es como, de las vanguardias pictóricas, además de pertenecer a la corriente polaca Sztuka, Biegas adopta surrealismo y simbolismo. Este último, bajo la influencia polaca (Simbolismo polaco), centra su desempeño, inevitablemente, en las sensaciones de devastación de una patria fracturada. El éxodo hacia países por demás desconocidos, genera en los artistas una suerte de congoja del desamparo. Urge el retorno hacia los primigenios asentamientos eslavos, antes de que la Ruta del Ámbar se estableciese, un volver a los mitos polanos. Bolesław Biegas pinta entonces su atávica creencia en vampiros…
Cual coleccionista de otros secretos paralingüisticos, la vertiente simbolista polaca extrae inspiración de cuentos populares, textos dramáticos o el ensueño. Dirigido exclusivamente a una elite intelectual, presupone y corteja la educación superior de aquellos que pretendan asir el arte. En Biegas, el cuerpo del mostruo vampiro muestra claroscuros remarcados, porque como afirma uno de los cuadernillos del Musée des Beaux-Arts Rennes, en Le Symbolisme Polonais: pour les symbolistes, l’ombre établit le passage entre le visible et l’invisible, la réalité et les songes, la raison et ses monstres.
Las diferentes criaturas no muertas sujetan siempre a presas desnudas, lúcida huella que demuestra el confort obtenido por el pintor cuando recalca la decadencia, el esoterismo, el misticismo y satanismo, como claros valores opuestos a las ideas de expansionismo y progreso científico de la época.
Para concluir, puede afirmarse que el simbolismo en Biegas es una reacción artística frente a los acontecimientos políticos y sociales que desestructuran gran parte del continente europeo durante los inicios del siglo XX.
Un buen artista opone resistencia al sostener su obra límpida en medio de las barbaries… Bolesław Biegas dibuja vampiros.

Breve repaso histórico de Polonia

Cierto grupo del pueblo eslavo decidió instalarse en el territorio que existe entre el mar Báltico y el Mediterráneo. Desde las primeras organizaciones, los diversos reyes deben combatir contra colonos alemanes y holandeses. La unidad nacional polaca, al parecer, siempre estuvo quebrada.
Más tarde, comunidades judías de los países vecinos, emigrando del exterminio en sus zonas, se asentaron en la región, trayendo esplendor urbano y comercial.
El territorio de Polonia había estado en disputa por Prusia, Rusia y Austria.
Tras una división territorial previa, las anexiones extranjeras redujeron el territorio hasta borrarlo prácticamente del continente europeo a lo largo de 123 años.
Al desaparecer el estado, comenzó la emigración de la población hacia Francia. Con la entronización como emperador de Napoleón Bonaparte, las tierras arrebatadas por Prusia a Polonia se transformaron en el Gran Ducado de Varsovia, regido claro está, por la jurisprudencia francesa.
Tras la colaboración de la milicia polaca a los fines expansivos napoleónicos, Austria resultó un éxito para el córcego. Polonia exigía ahora que se le restituyese su reino, intención que se vio frustrada, incluso siendo integrante de las fuerzas que se levantaban contra Rusia, cuando fue derrotado Bonaparte. Alejandro I de Rusia, no sólo deshacía a la poderosa Grande Armée, también adjudicaba el Ducado de Varsovia.
Cuando llegó el siglo XIX, el Congreso de Viena nuevamente repartió el territorio polaco. Bajo predominio prusiano y ruso, los pobladores nativos no tuvieron mayores opciones que alzarse en insurrección, medida que de ningún modo deparó sosiego. Amedrentados y en conmoción, los sobrevivientes se exiliaron.
Luego del fomento intercultural que provocara sobre Polonia la Revolución Industrial, los albores del siglo XX, con una Primera Guerra Mundial latente, el desmembramiento poblacional ejercido por potencias extranjeras (de un lado la legión rusa y del otro, el ejército austro-húngaro), acabó por fragmentar más el ente nacional. Minorías enemigas levantadas por el afán de dominio de un mismo territorio, constituían el basamento de la subsiguiente crisis económica que se avecinaba.
En este contexto creaba el autor de Wampir w postaci Węża

Fuentes:

Simbolismo polaco.
Bolesław Biegas (toda su obra).

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