Restos óseos de vampiros en Bulgaria*

Para poder lanzar nuestra realidad hacia el futuro, o sea: para poder vivir y seguir viviendo con sentido, conciencia, en dignidad humana y perspectivas humanas -para poder construir en la dirección de un crear, crear éste que representará un sentido para el porvenir: una creación utópica, dramática, reformadora y realista- tenemos que lanzarnos desde la plataforma del mito: de un mito que contiene, como prefigurado, nuestro destino personal o nacional o continental o universal- lanzarnos, como lo hace el esgrimista, dando, antes del ataque decisivo, un paso hacia atrás.

Mito e historia: Ensayos, Miguel De Ferdinandy.

Durante los primeros días de junio de 2012, Bulgaria encabezó la mayor parte de las secciones de eventos sorprendentes en la Red y en canales de televisión mundiales. SNA (Sofia News Agency) anunciaba en su página de inicio el hallazgo de dos esqueletos de vampiros en la ciudad de Sozopol (antigua Apolonia griega), mientras se llevaban a cabo excavaciones arqueológicas alrededor del tradicional monasterio de San Nicolás.


El director del Museo Nacional de Historia de Bulgaria, Bozhidar Dimitrov, explicó en un primer momento a la prensa (sin haber realizado todavía los exámenes arqueológicos correspondientes), que estimaba que los restos podrían haber pertenecido a dos varones aristócratas (en siglos pasados, las clases terratenientes eran las únicas que podían ser sepultadas en terreno santo) y arrojaba un tiempo estimado de 700 a 800 años de antigüedad.
Una de las tumbas se encontró próxima al ápside del monasterio. La osamenta humana que contenía presentaba signos de haber sufrido apuñalamiento en el tórax y en el estómago; además, una larga varilla de acero la atravesaba. Fueron éstos los restos que la cuadrilla de científicos eligió para transportar hasta la sede del Museo Nacional, en la capital de Bulgaria, Sofia. Dimitrov explicó que encargaría al profesor antropólogo, Yordan Yordanov, la tarea especial de revisar, datar y preparar oportunamente el esqueleto para ser exhibido en una vitrina, en alguna sala de dicho museo.

Como eminente historiador que es, Bozhidar Dimitrov, realizó una retrospección momentánea, añadiendo al descubrimiento los fundamentos necesarios que le permiten determinar que en verdad se trata de restos de vampiros. Dijo que hasta las primeras décadas del siglo XX, era común hallar en las perforaciones que realizaban en cementerios búlgaros, cadáveres traspasados con barras de hierro. Tal método, principalmente impuesto en los asentamientos campesinos, poseía dos únicas funciones preventivas: impedir la salida nocturna del difunto, si es que se había convertido en vampiro, y fijarlo al sepulcro (por eso es que los despojos del no-muerto de Sozopol llevan consigo una varilla, ya que una vez sepultado, podría haberse procurado hundirlo más en la tierra), presa de un anquilosamiento eterno. Ambos cometidos, justificados por el imborrable paganismo aún reinante en la zona de los Balcanes, demuestran la intención precautoria ante un eventual retador que intente aterrorizar a los vivos.
Sumaré algunas consideraciones personales al haber buscado más información con referencia a esta noticia. Quizá las conexiones históricas sean determinantes a la hora de elaborar una conclusión prudente.
Observé que, como expresa el director del museo nacional de Bulgaria, existen claros indicios de cierta perdurabilidad pagana, que se revela, conjuntamente a la exploración. No es de extrañar, puesto que los territorios geográficos adyacentes en la península balcánica fueron ocupados por etnias con cánones espirituales análogos. Baste cotejar las memorias griegas que contribuyeron a la longevidad de las costumbres del pueblo tracio. El comunidad carecía de un lenguaje establecido. Heródoto lo confirma.
Confieso que la pieza que más me extrañó en el hallazgo de las sepulturas búlgaras fue la varilla y la corroboración de Dimitrov. Repentino fue que rememoré al jinete tracio. Lo vi galopar a través de las mesetas cercanas al Mar Negro montado en su ligero caballo, y en una artera cabriola, hender certero la lanza en el cuerpo de un jabalí. El Héroe Sol de Tracia. Incontables relieves lo ilustran como homenaje tribal definitivo: el caballero tracio no es más que la representación, elaborada por humanos, del triunfo del Valiente, en batalla, contra las fuerzas malignas.

Estampa rusa del siglo XVIII del Arcángel Miguel.

Talla votiva del Paladín tracio del siglo III d. C.

Y acaso, ¿no es el mismo icono que utilizó la iglesia ortodoxa de Bizancio para designar a San Miguel Arcángel? Historias de aparecidos con Constantino I, el Concilio de Nicea, público rechazo teológico al arrianismo y la desarticulación definitiva de todo posible culto pagano en las provincias romanas. Pero, ¿no había sido que el Emperador murió aferrado a la fe herética, es decir, luego de instituir una religión oficial que, bajo ningún punto, profesaba? Indudablemente, no obstante, no sin antes nombrar la edificación de una de las principales efigies del orfismo tracio: un héroe inmortal que amparara el pueblo de los peligros de muerte.
Si nos auxiliamos con algunas reseñas históricas de Bulgaria, penetramos en ya extintas etapas de marcha de clanes, conquistas, avasallamiento y unificación; particulares embriones que también acoplan, entre otros, el rito nativo de cada grupo que se afincó en el país.
Sojuzgados primero por griegos y persas, más tarde los macedonios impondrían su organización política en los pueblos nativos de la península de los Balcanes.
Con el arribo de la Era Cristiana (siglo I d. C), el Estado romano también se extendió hasta la actual Bulgaria, aunque esta vez (a diferencia de lo que ocurrió con otras colonias), permitirían que se mantuviese el desarrollo de algunos antiguos cultos religiosos tracios (idolatría por los caballos).
Los problemas internos de desorganización social y política no acabaron al establecerse en la región el Imperio. De hecho, el sistema impuesto por el Imperator Augusto (provincias fronterizas imperiales al mando de un gobernador) colapsó con su muerte, y los sucesores que debían suplir su fructífera administración (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón), se dedicaron a gobernar con despotismo, bajo regimenes de extrema crueldad.
A estas vicisitudes en los territorios balcánicos, deben sumársele desde el siglo V el avance de los pueblos eslavos y protobúlgaros (de origen turco), que más tarde conformarían los dos grupos étnicos más importantes en la fundación de Bulgaria como Estado. Estos datos respecto de las tribus primitivas resultan fundamentales si se piensa en las creencias que las acompañaron. A pesar de haber sido convertidos estos grupos a la fé de la Iglesia Bizantina, no se vieron menguadas las doctrinas paganas que los constituían. Con la erudición misionera expándiéndose para evangelizar cada vez a más feligreses y la adopción de un lenguaje cirílico búlgaro propio, el país no sólo escapó de ser absorbido por griegos y francos, sino que creó su doctrina, literatura y textos profanos, mediante el alfabeto eslavo-búlgaro que le pertenecía. De este modo es como puede explicarse que creencias tan primitivas como el eretimismo y el bogomilismo hayan prevalecido.
En siglos posteriores, con el sometimiento otomano, serían los monjes en los monasterios quienes impartirían educación a las clases menos pudientes, y la mezcla entre el lenguaje vernáculo y el litúrgico, agente indispensable de custodia para creencias e identidad nacional.
Como se ha visto, no es de extrañar que hasta el siglo XXI prevalezcan las mismas prácticas mortuorias en Bulgaria que acostumbraban tanto griegos, tracios, romanos, como eslavos y otomanos. O hasta bien transcurrido el 1900, como lo han afirmado los arqueólogos en Sozopol.
Cabos que pueden atarse sin ser muy perspicaz. Mi caso.
Según especificó la Agencia Sofia, el rastreo no concluyó. El equipo de Dimitrov garantiza que existen más de cien cuerpos enterrados en las cercanías del monasterio de San Nicolás, y es menester realizar las recolecciones de superficie oportunas para revalidar cualquier proceso de excavación.

La noticia en SNA *

Otros vínculos en SNA sobre el “vampiro búlgaro”:

Archaeologists Stumble Upon ‘Vampire’ Skeleton in Bulgaria *
Over 100 ‘Vampire’ Graves Discovered in Bulgaria – Official *
The Vampire Skeletons of Bulgaria *
100 ‘Vampire’ Graves Discovered in Bulgaria *
Bulgarian ‘Vampire’ Skeleton Finds New Home in History Museum *

Dos videos de las excavaciones en Dailymail.co.uk  (Hacer scroll hasta el final de la página para verlos).

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Una respuesta a “Restos óseos de vampiros en Bulgaria*

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