Courtney Love recita Le Vampire de Charles Baudelaire

Se lo considera, y por visibles méritos, la mayor influencia simbolista y decadentista francesa para las letras de habla hispana. Con la aparición y difusión de sus flores malditas inicia en España y Latinoamérica el Modernismo literario. Es que debían fragmentarse, hasta disolver, ciertos esquemas literalizados finisecularmente, basados en suntuosidades demasiado obsoletas para los tiempos convulsionados que vendrían. Charles Pierre Baudelaire tomó las riendas e impartió un novedoso código textual, ante todo independiente, que, insuflado por los predominios oníricos y la metaconciencia, se convertiría en cimiento de letras venideras.
La primera edición de Les Fleurs du mal, en 1857, contó con 1300 ejemplares. Y desde su aparición, la calamidad la cubrió. Tanto autor como obra debieron abrirse camino entre el régimen autoritario del Segundo Imperio francés y sus furibundas censuras. Inmediatamente, un funcionario judicial incautó la edición y dictaminó que seis de los poemas fueran borrados, entre los cuales se incluía el epónimo del que nos interesa en este caso, Le Vampire: ese fue Les Métamorphoses du vampire.
Sólo con la cercanía del nuevo siglo, las estrofas desmembradas en Spleen et idéal, pudieron ser llevadas a las imprentas. Baudelaire, entre otros encubiertos matices que enarbolaba, había exhibido una mujer fálica, antagonista absoluta del hombre prepotente del siglo XIX. Sus pièces condamnées significaban una patente crítica visceral a los patrones morales instituidos. Esa mujer demonio llegaba para usurpar la energía vital de la víctima varón, y proclamaba una batalla entre sexos con un famélico anhelo de cambio de actitud acerca de los ideales trastocados sobre el tabú del cuerpo femenino. Tu n’es pas digne qu’on t’enlève/ A ton esclavage maudit niega ella al martirizado, porque todo esfuerzo por revertir la maldición, acabará por convertirlo en el espantajo abominado.
La artificialidad (substraigamos el uso vulgar y retornemos a las bases etimológicas del vocablo con la mixtura entre los verbos artis y facere), una vez más, aunada a los metódicos recursos de escritura que brindaban las memorias de los estados de somnolencia, inducidos o naturales, se establecieron como determinantes para estas nuevas tendencias artísticas, que desasidas de cualquier parsimonia contemplativa, condenaban, enérgicas, al mundo su deterioro.
Todo buen escritor debía, entonces, hacer pública su interioridad, sentenciar, mediante ella, el riesgo subrepticio en mantenerse demasiado atento a reglamentos éticos no seguidos ni por quienes los componían. Rubén Darío, apasionado conocedor de la obra de nuestro condenado francés, durante su paso por Argentina escribe:
“Pasaba, pues, mi vida bonaerense escribiendo artículos para La Nación, y versos que fueron más tarde mis Prosas Profanas; y buscando por la noche, el peligroso encanto de los paraísos artificiales”.
La misma búsqueda nos atrae hacia el 14 de marzo de 1999, precisamente hasta un club nocturno en Los Angeles, California. Courtney Love finaliza un concierto y como broche de oro recita Le Vampire de Charles Baudelaire.
Incluimos el poema en francés, una traducción al castellano que nos pareció acorde a aquella, y la versión  en inglés que lee la cantante de Hole.

XXXI – Le Vampire

Toi qui, comme un coup de couteau,
Dans mon coeur plaintif es entrée;
Toi qui, forte comme un troupeau
De démons, vins, folle et parée,

De mon esprit humilié
Faire ton lit et ton domaine;
– Infâme à qui je suis lié
Comme le forçat à la chaîne,

Comme au jeu le joueur têtu,
Comme à la bouteille l’ivrogne,
Comme aux vermines la charogne
– Maudite, maudite sois-tu!

J’ai prié le glaive rapide
De conquérir ma liberté,
Et j’ai dit au poison perfide
De secourir ma lâcheté.

Hélas! le poison et le glaive
M’ont pris en dédain et m’ont dit:
“Tu n’es pas digne qu’on t’enlève
A ton esclavage maudit,

Imbécile! – de son empire
Si nos efforts te délivraient,
Tes baisers ressusciteraient
Le cadavre de ton vampire!”

XXXI

El Vampiro

Tú que, como una cuchillada,
En mi corazón doliente has entrado;
Tú que, fuerte como un tropel
De demonios, llegas, loca y adornada,

De mi espíritu humillado
Haces tu lecho y tu imperio,
—Infame a quien estoy ligado,
Como el forzado a la cadena,

Como al juego el jugador empedernido,
Como a la botella el borracho,
Como a los gusanos la carroña,
—¡Maldita, maldita seas!

He implorado a la espada rápida
La conquista de mi libertad,
Y he dicho al veneno pérfido
Que socorriera mi cobardía.

¡Ah! El veneno y la espada
Me han desdeñado y me han dicho:
“Tú no eres digno de que te arranquen
De tu esclavitud maldita,

¡Imbécil! — de su imperio
Si nuestros esfuerzos te libraran,
Tus besos resucitarían
El cadáver de tu vampiro!”

The Vampire

Thou who, like a dagger-thrust,
Entered my complaining soul;
Thou who, potent as a host
Of demons, came, wild, beautiful,
To make my heart cast on the ground
Into your bed and your domain;
Wretch infamous to whom I’m bound
Like the convict to the chain,

The stubborn gambler to his dice,
The drunkard to his revelry,
The carrion to worms and lice,
Cursed, cursed may thou be!

I implored the rapid sword
to secure my liberty,
I asked the poison I abhorred
To succour my timidity.
Alas! the poison and the sword
Only showed contempt for me;
“You deserve not the reward
Of freedom from your slavery,

Fool!-If our resolution
Saved you from its sovereignty,
You would kiss alive again
The vampire’s tenement of clay!”

Este es el audio:

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