Vampiros en publicaciones de la Belle Époque

Si abstraídos en un viaje imaginario llegásemos hasta la Belle Époque francesa, podríamos presenciar el entusiasta y patente ánimo generalizado de progreso y estabilidad social tras los preparativos para la Primera Exposición Universal.
Sin embargo, cubierto por esa prosperidad aparente, en el espíritu francés todavía se conservaba el resabio producto de guerras pasadas. Asesinatos, aberrantes ajustes de cuentas, robos y pendencias sangrientas resultaban frecuentes episodios bajo la coqueta vida parisina. Les Fait-Divers Illustres y A Travers le Monde, fueron dos periódicos (entre un abundante registro), que mostraban en sus tapas estos encarnizados delitos.

Litografía en la tapa de la revista “Les Fait-Divers Illustres” (1909).
Pertenece a la collección privada Kharbine-Tapabor.
Poseedor de la obra digitalizada: bridgeman ART CULTURE HISTORY.

Jean-Michel Adam, lingüista francés y creador del Centre de recherches en lingüistique textuelle et analyse des discours, en la Universidad de Lausana (Suiza), además es un apasionado por descubrir los vínculos que existen entre publicidad, discurso político, prensa escrita y literatura. Dentro del área de análisis del discurso, opina que la razón para que los lectores siempre hayan preferido el sensacionalismo y el voyeurismo morboso es que, desde el debut de la imprenta, se redobló la cantidad de “impresos ocasionales” o folletos, los que aparecían a un ritmo irregular, según decisión de cada eventual gobierno. Vendedores ambulantes se encargaban de distribuirlos, así fue como se comenzaron a leer ampliamente. Por ese mismo motivo, las historias e ilustraciones empezaron a reciclarse con mayor regularidad. Descubrimos cómo la repetición puede llegar a tener gran alcance, sólo bastaba con modificar alguna apariencia o exagerar los detalles en la matanza…

Litografía en la tapa de la revista “A Travers le Monde’ (1903).
Pertenece a la collección privada Kharbine-Tapabor.
Poseedor de la obra digitalizada: bridgeman ART CULTURE HISTORY.

El lector busca hoy y siempre, sigue Adam, cierta “irrupción de desorden que altere su orden mundial conocido”. Ser el observador que se protege detrás de un vidrio “sin la necesidad de hacer algo frente a lo incomprensible”, resguardado frente a un posible “déficit de sentido” que pueda llegar a amenazarlo.


Fuente:

ARNAL, Sonia. «Pourquoi la presse et les lecteurs raffolent des faits divers». Allez savoir! Núm. 36 (octubre de 2006).
Artículo online.

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