Origin of the myth of vampirism – I. Rodríguez de la Sierra (Traducción)

May I add to the comments of Jeffrey and William Hampl (November 1977 JRSM pp 636-9) and J. Théodoridès (February 1998 JRSM p 114) from another perspective. That vampirism is one of the most enduring, universal, popular myths of all time, with innumerable links to other legends and superstition, indicates the existence of a psychic representation. It is one of the most archaic images that we know (1).
Many gods of Europe, Asia and parts of Africa sucked or drank blood. A group of deities in Tibetan Lamaism, the Vajra, drink blood to achieve control over life and death. In one of the oldest tales ever recorded, the legend of Gilgamesh, hero of a Babylonic epic, the vampire is described in as precise and gory a fashion as those of medieval and modern times. The oldest depiction appears on a prehistoric Assyrian bowl showing a man copulating with a headless vampire. In pre-Columbian Mexico, vampires were know as sihuateteo, woman who died in childbirth (like Bram Stoker’s mother). The Chinese vampire Ching Shih, cited in the stories of the T’ang dynasty, bears great resemblance to his western counterparts. The vampire came to Europe possibly from India, via Turkey and the Balkans (2).
The myth can be understood along various levels of psychosexual development (3) : in oedipal terms, for example, the vampire is seen as an abductor of women, killing and enslaving any remaining men who cross his path, while the vampire portrayed in Nosferatu (4) is depressed, regressed to a pregenital developmental state. The richness of psychopathological nuances is limitless and I invite you to ponder the parallels with the psychopathology of neuroses, perversions, addictions, and psychoses (5).
The significance and universal persistence of the myth suggests deep roots in the evolution of our psyche. It suggests the omnipresent desire to conquer the secret of life while containing the elements of its renewal. It represents the terrible desire for survival, destroying others to maintain his own existence. If fear of death can be compared with fear of the unconscious, and life with blood, the vampire could be seen as a projection of the struggle between life and death. In one of the most sacred rituals in western culture, the Eucharist, believers drink the wine that represents the blood of Christ to renew themselves and show symbolically the triumph of the forces of life over death, of good over evil. Vampirism, as a mortal sin, is contained in the image that most often comes to mind, the perverse nature of the vampiric act, in which the bite and the sucking of blood produce an orgasmic sensation which supersedes coitus (6).

I. Rodríguez de la Sierra
15 Highwood House
148 New Cavendish Street
London W1M 7FH, UK.

REFERENCES

1) Rodríguez de la Sierra L. El vampiro. In: Lemlij M, ed. Mitos, I. Lima: Peruvian Analytical Society: 205-15.
2) Sayce AH. The Religions of Ancient Egypt and Babylonia, 1902.
3) Rodriguez de la Sierra L. Treatment report on the first eighteen months of the analysis of a 13-year old boy. Bull Anna Freud Centre 1986:5l-65.
4) Herzog W. Nosferatu, Phantom der Nacht (film), 1979.
5) Jones E. On the Nightmare. London: Hogarth Press and Inst. of Ps-a, London, 1931.
6) Freud S. Three Essays on the Theory of Sexuality. London, 1962.
En Letters to the Editor, Journal of the Royal Society of Medicine Volume 91 May 1998.

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Origen del mito del vampirismo – I. Rodrígez de la Sierra

Puedo contribuir a los comentarios de Jeffrey y William Hampl (Journal of the Royal Society of Medicine, Noviembre de 1977 págs. 636-9) y de J. Théodoridès (Journal of the Royal Society of Medicine, Febrero de 1998, pág. 114) desde otra perspectiva. Diciendo que el vampirismo es uno de los mitos más perdurables, universales y populares de todos los tiempos, con innumerables vinculaciones a otras leyendas y supersticiones, [lo que] indica la existencia de una representación psíquica. Esta es una de las más arcaicas imágenes que conocemos (1).
Muchos dioses de Europa, Asia y parte de África succionaban o bebían sangre. Un grupo de deidades en el lamaísmo tibetano, los Vajra, bebe sangre para alcanzar el control sobre la vida y la muerte. En uno de los más antiguos relatos jamás registrados, la leyenda de Gilgamešh, héroe de la epopeya babilónica, el vampiro es descrito de manera más precisa y sangrienta que en las épocas medieval y moderna. La más antigua representación aparece en un tazón prehistórico asirio, que muestra a un hombre copulando con un vampiro acéfalo. En el México precolombino, los vampiros se conocían como sihuateteo, mujer que moría durante el parto.(como la madre de Bram Stoker). El vampiro chino Ching Shih, citado en los cuentos de la dinastía Tang, tiene un gran parecido con sus contrapartes occidentales. El vampiro llegó a Europa posiblemente desde India, a través de Turquía y los Balcanes (2).
El mito puede ser comprendido a lo largo de varios niveles de desarrollo psicosexual (3): en términos edípicos, por ejemplo, el vampiro es visto como un secuestrador de mujeres, matando y esclavizando a todo hombre restante que cruce su camino, mientras que el vampiro retratado en Nosferatu (4) está decaído, en una regresión al estado de desarrollo pregenital. La riqueza de matices psicopatológicos es ilimitada y lo invito a reflexionar sobre los paralelismos con la psicopatología de las neurosis, perversiones, adicciones y psicosis (5).
La importancia y persistencia universal del mito sugieren raíces profundas en la evolución de nuestra psique. Insinúan el deseo omnipresente de conquistar el secreto de la vida mientras se contienen los elementos de su renovación. Representa el deseo terrible por la supervivencia, destruyendo a otros para mantener su propia existencia. Si el temor a la muerte puede ser comparado con el miedo de lo inconsciente, y la vida con la sangre, el vampiro podría ser visto como una proyección de la lucha entre la vida y la muerte. En uno de los rituales más sagrados de la cultura occidental, la Eucaristía, los creyentes beben el vino que representa la sangre de Cristo para renovarse y demostrar, simbólicamente, el triunfo de las fuerzas de vida sobre la muerte, del bien por encima del mal. El vampirismo, como un pecado mortal, está conteniendo en la imagen que más a menudo viene a la mente, la naturaleza perversa del acto vampírico, en el que la mordedura y la succión de sangre producen una sensación orgásmica, la cual sustituye al coito (6).

REFERENCIAS

1) Rodríguez de la Sierra L. El vampiro. In: Lemlij M, ed. Mitos, I. Lima: Peruvian Analytical Society: 205-15.
2) Sayce AH. The Religions of Ancient Egypt and Babylonia, 1902.
3) Rodriguez de la Sierra L. Treatment report on the first eighteen months of the analysis of a 13-year old boy. Bull Anna Freud Centre 1986:5l-65.
4) Herzog W. Nosferatu, Phantom der Nacht (film), 1979.
5) Jones E. On the Nightmare. London: Hogarth Press and Inst. of Ps-a, London, 1931.
6) Freud S. Three Essays on the Theory of Sexuality. London, 1962.

Traducción por Gabriela Córdoba para MIACGC Investigación vampirológica

El archivo en inglés puede leerse o ser descargado desde la Biblioteca de MIACGC en Scribd.

Sobre el copyright de esta traducción:

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