Restos óseos de vampiros en Polonia

La Arqueología de la Muerte es una disciplina relativamente nueva que emergió durante las décadas de 1960 y 1970, como método integral para tratar las especificidades de los registros funerarios. Éstos, fundamentales a la hora de acercar nociones de comportamientos humanos provenientes del pasado, representan no sólo el proceder social reglado mediante normas determinadas, sino también evidencian aquellos signos ineludibles de la intencionalidad discursiva correspondientes al agrupamiento del que provienen.
A lo largo de la permanencia de este blog en la Red, presentamos algunos hallazgos relativos a restos óseos de vampiros. Primeramente, en el cementerio de la ciudad de Celákovice, en República Checa y, con reciente notoriedad, las excavaciones arqueológicas realizadas en el camposanto de la ciudad denominada Sozopol, en Bulgaria.
En esta oportunidad, en Polonia se sitúa el asentamiento que ha sido considerado por bioarqueólogos y especialistas en Paleopatología como evidencia clave en las indagaciones concernientes a esta creencia. La expedición fue dirigida en 2009 por la fundación Slavia, encargada de investigar y preservar tanto la historia como la cultura polaca. Desde ese año, reúne a estudiantes de todo el mundo interesados en obtener experiencia práctica en exhumaciones.
Así, el análisis osteológico llevado a cabo en el pueblo de Drawsko, ubicado cercano al río Noteć en la región central de Polonia, concertó que los cadáveres que patentizaban medidas anti-vampirismo, demostraban también el temor del “cuerpo social” a las epidemias.
El cementerio del pueblo, denominado Drawsko 1, que estableció su fundación en el siglo XVII, fue excavado en 1929 y más tarde en 2002-2003. No obstante, sucedió recién en 2008 que una investigación sistemática de las tumbas arrojó el cómputo de que, entre 154 esqueletos humanos exhumados, 4 presentaban indicios vampíricos.
Además, entre los artefactos mortuorios característicos con los cuales se solía acompañar al difunto al oficiar el rito de sepultura, se halló una moneda con más de 350 años de antigüedad (1661 d. C), que constata que los enterramientos fueron realizados mientras una epidemia de cólera devastaba la región. Tal evidencia, combinada con el emplazamiento del cementerio (apartado de las demarcaciones comunitarias e iglesias), confirma a los arqueólogos la presencia añeja de alguna enfermedad infecciosa.
Contrariamente con lo que sucede en las necrópolis epidémicas, Drawsko 1 presenta sepulturas individuales. No existe una fosa común, carece de urbanización y gran número de ataúdes no se corresponden en tamaño con el cuerpo que contienen, lo que asegura que las personas podrían haber sido enterradas con la prisa que conlleva una amenaza de peste.
A su vez, cabe destacar que el territorio polaco estuvo dinámicamente influenciado por la doctrina eslava. Para estas comunidades protoeslavas, el alma se separaba del cuerpo al llegar la muerte. Existía, eso sí, el riesgo de que, debido a algún acontecimiento no aceptado por la sociedad (hechicería, suicidio, personas no bautizadas, etc.), un estado impuro luego lo poseyera. Por esto, como señala Diez de Velasco, una sucesión de actos demandaba “mantener al difunto anclado en su tumba”. Piedras oprimiendo la barbilla (se pensaba que evitaban el propósito de morder y después succionar sangre), clavos insertados en el pecho, la disposición del cuerpo boca abajo (distraía el acierto de la salida hasta la superficie) o una hoz depositada hábilmente cerca del cuello (para cercenar cualquier intento de levantarse de la tumba), impedían que el vampiro regresara.
Estos procedimientos apotropaicos pueden observarse en dos de las imágenes extraídas de la investigación:

Subadulto de 12 a 15 años; sexo desconocido. Presenta piedras debajo de la barbilla.

Subadulto de 12 a 15 años; sexo desconocido. Presenta piedras debajo de la barbilla.

Hombre adulto de 35 a 44 años. Una guadaña lo sujeta a su sepulcro.

Hombre adulto de 35 a 44 años. Una guadaña lo sujeta a su sepulcro.

Finalmente, como remarcan Tracy K. Betsinger y Amy B. Scott, en el estudio Vampirim and Disease: An Anthropological Analysis, es muy probable que en la remota comunidad de Drawsko las muertes repentinas hayan sido asociadas con vampirismo. Al separarse los miembros sanos de la calamidad e instalar la necrópolis fuera de los lugares cotidianos de convivencia, la cantidad de personas susceptibles a contraer las plagas disminuyó. Esto determinó que el cese del brote epidémico haya sido atribuido, por el pueblo, a las medidas preventivas y no a un ciclo natural.


Fuentes:
Slavia, Foundation for Polish History and Culture.
Vampirim and Disease: An Anthropological Analysis por Tracy K. Betsinger y Amy B. Scout.

Una respuesta a “Restos óseos de vampiros en Polonia

  1. Pingback: Importante hallazgo arqueológico “vampírico” en Polonia | MIACGC Investigación sobre Vampiros·

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