Azéma, el vampiro de Surinam*

Litografía, 1839. Título: Una escena espeluznante. Descripción: Un hombre blanco que sufrió un derrame cerebral luego de ser atacado por los negros, fue despertado a la vida por un vampiro. Los agresores estaban tan asustados por su apariencia que terminaron huyendo. Ilustrador: P. J. Benoit. La ilustración original apareció en Voyage à Surinam (1839), pág. 68. © exclusivo de la imagen: Universiteit van Amsterdam.

Entre las poblaciones africanas que habitaban Surinam en el siglo XIX existía la férrea creencia en la azéma, especie de bruja-vampiro que compartía su comportamiento antropófago con los chupasangres europeos.
El género masculino de la palabra africana era azé, con la cual los esclavos designaban tanto a hombres lobos como a vampiros y brujos. Los particularizaba de otras apariciones halladas en el panteón africano la conducta de acechar a los vivos para beber su sangre a medianoche y eran advertidos por las víctimas toda vez que arrojaban un resplandor ardiente mientras emprendían la emboscada.
Aunque el proceder de la azéma se condecía con el del brujo, aquella solía ser una anciana y se presentaba montada sobre un palo, aterrorizando a los perseguidos con sus ojos inflamados y de un extraño color rojo. Para ahuyentarla, las gentes le arrojaban piedras, depositaban arroz seco en las puertas de las viviendas para que el fantasma se entretuviera contando los granos hasta que el día llegara, y lograban así que no pudiera entrar en la casa, o al espolvorearla con pimienta, especia que le despertaba aversión incontenible, conseguían atraparla.
Los negros pensaban que una azéma podía tomar muchas formas y de ese modo atravesar pequeñas aberturas. Especulaban asimismo que cambiaba su piel por las noches y ésta lucía con un centelleante brillo azulado, hecho que hacía que atrajera a niños pequeños para poder alimentarse.
Dentro de los compendios de folclore popular de Surinam se la relacionaba con un espectro de la India, quien dejaba en su lugar de descanso la cabeza para salir a volar con las tripas colgando cometiendo espeluznantes travesuras. Conjuntamente, los historiadores afirmaban que compartía ciertas similitudes con la creencia del Nahual, en México.

*Benjamins, Herman Daniël. Encyclopaedie van Nederlandsch West-Indië. Martinus Nijhoff/ E. J. Brill, Den Haag/ Leiden 1914-1917.

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