El vampiro kleksográfico de Justinus Kerner

Desplazados tal vez por el mismo impulso que determinara el ánimo de Justinus Andreas Christian Kerner (1786 – 1862), médico y literato alemán, al momento de componer su Klecksographien, aquel que colinda con la exteriorización espontánea de sucesos inconscientes, resolvemos tratar sobre uno de los trasgos que adornan el poemario citado.
Para ese fin, nos hemos valido del único estudio existente en castellano, elaborado por el profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad Complutense, Luis Montiel, en el cual una breve biografía, sumada a la noción abarcadora de las temáticas abordadas por el poeta y, por último, una traducción selectiva del alemán, nos permiten aproximar a la mancha-definición kerneriana de vampiro.

Montiel afirma que desde muy joven el médico alemán estuvo influenciado por la observación de trastornos psíquicos transcurridos en el seno familiar, lo que más tarde condicionó su predilección por la indagación científica de la mente. Embelesado, además, por el sonambulismo, el magnetismo animal y por las patologías que, al inicio del siglo XIX, se interpretaban provocadas por intervenciones demoníacas o sobrenaturales, dedicó gran parte de su vida a detallar síntomas y cuidar pacientes (se sabe que asistió la psicosis de Friedrich Hölderlin, y que ese ejercicio de registro de la evolución de su enfermedad descubrió el tono compasivo y empático con los que trató luego a todos los aquejados).
Además, al tiempo que realizaba primerizos experimentos sobre botulismo, integraba junto a otros grandes exponentes el podio ubérrimo de la lírica romántica. Así, es Klecksographie, escrito en 1857 y publicado en 1890 –póstumamente por su hijo– hoy su trabajo más referencial toda vez que se pretende ligar la ejecución de figuras irreflexivas creadas con café o tinta, a poemas construidos con métrica y rima pre calculados.
Respecto al que nos interesa, el catedrático español no deja traducción. Igualmente, creímos que no debía desencajar demasiado de los acentos generales que maneja el resto de la obra, los que son: muerte, ensoñación vívida y manifestación de espíritus infernales.
En la torpe pretensión de avecinarnos hasta la intención de escritura del autor bajo un idioma que desconocemos por completo, pudimos develar que las líneas en alemán hablan de que el fantasma que se presenta ante el escriba lo hace de manera terrorífica. Emerge a medianoche, justo en el preciso momento en que un conocido barón de la comarca se aletarga. Captura a un agricultor que merodea y ha sido testigo de la aparición del vampiro. Éste se aferra al corazón del menesteroso y bebe toda su sangre. Los aldeanos conocen su existencia y aseguran que aquel viejo noble está desangrando el pueblo con su vehemente administración.

A continuación añadimos el fragmento en su idioma original y remitimos los vínculos del estudio preliminar de Luis Montiel y el escaneo online de Klecksographien.

Dies Gespenst ist fürchterlich!
Mitternachts erhebt es sich
Aus des Herrn Baronen Gruft.
Dann, wenn’s einen Bauern sieht,
Stürzt es auf ihn aus der Luft,
Hängt sich an sein Herz und zieht
Alles Blut aus solchem schier.
Dies Gespenst heißt man “Vampir”.
Ob das der Baron einst war,
Will und kann ich glauben nicht,
Das wär’ gar zu arg fürwahr!
Fragt man, leis der Bauer spricht:
“’s war des Herrn Baron sein alter
Gilteintreiber und Verwalter.”

Klecksographien de Justinus Kerner, en Archive.org.
Kleksografías de Justinus Kerner. Selección, traducción y estudio preliminar, por Luis Montiel.

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